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Una mayor adherencia a patrones de alimentación saludable, con presencia de alimentos vegetales ricos en polifenoles, y la estimulación cognitiva se relacionan con un mejor rendimiento cognitivo en la fase preclínica del alzhéimer, según un estudio difundido por FIVIN y liderado por investigadoras del ICVV y la Universidad de La Rioja y el CIBIR.

El trabajo analizó a 98 personas de entre 55 y 75 años pertenecientes a la denominada cohorte Rioja del Servicio de Neurología del Hospital Universitario San Pedro de Logroño. De ellas, 50 habían sido diagnosticadas recientemente de alzhéimer preclínico, una etapa en la que ya existen alteraciones relacionadas con la enfermedad pero todavía no se manifiestan síntomas clínicos, y otras 48 eran personas cognitivamente sanas de edades similares.

La investigación evaluó la adherencia de los participantes a dos patrones alimentarios: la Dieta Mediterránea, mediante el cuestionario MEDAS, y la dieta MIND, específicamente estudiada en relación con la salud cerebral. Ambos patrones incluyen una elevada presencia de alimentos vegetales, como verduras, frutos secos, legumbres, cereales integrales, bayas y aceite de oliva.

Los participantes con mejor perfil cognitivo obtuvieron puntuaciones más elevadas en ambos patrones dietéticos, asociadas a un mayor consumo de alimentos de origen vegetal y frutos secos y a una menor presencia de alimentos procesados. También realizaban con mayor frecuencia actividades de estimulación cognitiva, entre ellas la lectura.

Biomarcadores para medir el consumo de polifenoles

Uno de los aspectos destacados de la investigación es que el análisis de los hábitos alimentarios no se limitó a los cuestionarios. Los investigadores utilizaron metabolómica dirigida en muestras de orina de 24 horas para identificar biomarcadores relacionados con el consumo de polifenoles y otros componentes de la dieta.

Los participantes cognitivamente sanos presentaron concentraciones urinarias más elevadas de metabolitos relacionados con un mayor consumo de alimentos ricos en polifenoles. Entre ellos destacaron los estilbenos, familia de compuestos a la que pertenece el resveratrol, presente, entre otros productos, en la uva y el vino tinto.

Los estilbenos mostraron la asociación más consistente con distintos indicadores de función cognitiva, especialmente con la memoria verbal y las funciones ejecutivas. La utilización de estos biomarcadores aporta una medida objetiva que complementa la información obtenida mediante los cuestionarios alimentarios.

El consumo de vino, dentro del conjunto de la dieta

El estudio recoge también diferencias en el consumo de vino tinto entre ambos grupos. El 60% de los participantes cognitivamente sanos declaró consumirlo, frente al 33,3% de las personas con alzhéimer preclínico. Sin embargo, el consumo total de alcohol fue similar entre los dos grupos.

Este resultado debe interpretarse dentro del conjunto de hábitos analizados y no permite atribuir al consumo de vino por sí solo un efecto protector frente al alzhéimer. Los investigadores sitúan los resultados en el contexto global de una alimentación saludable, el consumo de alimentos ricos en polifenoles y otros hábitos de vida, y no como consecuencia de un único alimento o compuesto.

El trabajo señala asimismo que las asociaciones observadas con los compuestos fenólicos parecen ser más pronunciadas cuando estos se ingieren formando parte de alimentos completos, como la uva o productos derivados de ella, en lugar de mediante suplementos aislados de resveratrol.

FIVIN destaca especialmente la utilización de biomarcadores en la investigación, al permitir complementar los cuestionarios sobre hábitos alimentarios con mediciones objetivas. Su comité científico considera que esta metodología aporta mayor consistencia al análisis de las relaciones entre dieta, microbiota y función cognitiva.

Los resultados aportan así nuevas evidencias para continuar investigando la relación entre alimentación, metabolismo de los polifenoles, estilo de vida y función cognitiva durante las fases iniciales de las enfermedades neurodegenerativas. Al tratarse de asociaciones observadas en una muestra de 98 participantes, los datos no permiten establecer por sí solos una relación causal.

Referencia científica:
Iñiguez M, Matute Tobías B, López-Álava S, Yuste S, Manzano JI, Recio-Fernández E, Pérez-Matute P, Motilva MJ. Exploring the associations between lifestyle and dietary patterns with preclinical Alzheimer’s disease: findings from La Rioja cohort study. European Journal of Nutrition (2026) 65:156.

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