La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) considera que la norma de comercialización del aceite de oliva prevista para la campaña 2026/27 podría perjudicar a los consumidores, al limitar la oferta disponible y afectar a la calidad y variedad de los productos.
El organismo regulador ha emitido un informe sobre el proyecto de orden que establece las condiciones para retirar obligatoriamente aceite de oliva del mercado en situaciones de exceso de producción. La medida pretende anticiparse a posibles desequilibrios entre la oferta y la demanda durante la próxima campaña, aunque la CNMC advierte de sus posibles consecuencias sobre el funcionamiento competitivo del sector.
El proyecto contempla activar el mecanismo de retirada cuando la suma de las existencias iniciales y la producción alcance, al menos, el 120% de la media de los dos niveles más elevados de comercialización registrados durante las seis últimas campañas. En cualquier caso, el volumen retirado no podrá superar el 20% de la producción estimada.
La CNMC considera que este tipo de restricciones puede tener efectos negativos sobre el mercado, al reducir la cantidad de aceite disponible, influir en los precios y alterar las condiciones de competencia entre los distintos operadores de la cadena de valor.
Por ello, recomienda que cualquier decisión de retirada esté respaldada por un diagnóstico completo de la situación del mercado y una evaluación de sus consecuencias económicas. En particular, plantea cuantificar el impacto sobre los precios, el consumo y la rentabilidad de los productores y del resto de operadores, prestando especial atención a los consumidores con menores ingresos.
Justificar la existencia de una sobreoferta extraordinaria
Entre sus principales recomendaciones, la CNMC solicita reforzar la justificación de la medida mediante datos sobre la demanda y los flujos comerciales que permitan acreditar que existe una situación de sobreoferta realmente extraordinaria.
También considera necesario precisar la metodología utilizada para determinar el porcentaje de aceite que deberá retirarse, de manera que la restricción aplicada sea la mínima imprescindible para alcanzar los objetivos previstos.
El organismo propone, además, limitar las retiradas a aquellas categorías de aceite en las que resulte estrictamente necesario intervenir. En este sentido, pide justificar la libertad de elección que se concede a cada almazara y evaluar sus posibles efectos sobre los diferentes segmentos del mercado y los consumidores.
Otro de los aspectos señalados es la necesidad de aclarar qué operadores estarán obligados a aplicar la medida. La CNMC detecta una aparente discrepancia respecto a la exclusión de las almazaras de pequeña dimensión y recomienda establecer criterios objetivos y no discriminatorios.
Asimismo, considera imprescindible definir previamente un plan de control que garantice la correcta aplicación del mecanismo y evite el intercambio de información comercial sensible entre los operadores.
Finalmente, propone establecer un sistema de seguimiento con criterios, fases y plazos definidos, que permita modificar o revocar las retiradas si cambian las condiciones del mercado.
La CNMC recuerda la importancia estratégica del aceite de oliva para la economía española, tanto por el liderazgo mundial del país en producción y exportación como por su contribución a la actividad económica de las zonas rurales. Desde esta perspectiva, insiste en que las intervenciones sobre la oferta deben estar suficientemente justificadas y ser proporcionales a los desequilibrios que se pretende corregir.
