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Andalucía ha aprobado la formulación de una estrategia destinada a mejorar la competitividad y rentabilidad del sector vitivinícola, que cuenta con unas 22.700 h de viñedo y alrededor de 2.500 explotaciones. El documento abordará, entre otros desafíos, el cambio climático, el relevo generacional y la adaptación a los mercados.

La primera Estrategia del Viñedo y el Vino de Andalucía para el periodo 2028-2031 establecerá las prioridades y líneas de actuación para afrontar los problemas estructurales y coyunturales de la actividad vitivinícola. Entre sus principales ámbitos de intervención figuran la innovación, la digitalización, la sostenibilidad, la internacionalización y la diversificación comercial.

La planificación también contemplará medidas para hacer frente a los problemas fitosanitarios, facilitar la incorporación de jóvenes al sector y adaptar la producción a las nuevas demandas de los consumidores. Asimismo, se pretende reforzar las figuras de calidad diferenciada e impulsar la formación y la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i).

La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural elaborará el documento con la participación de los agentes económicos y sociales vinculados al sector. La estrategia incluirá una caracterización de la actividad vitícola y de la industria asociada, un diagnóstico de su situación actual, la definición de objetivos y una programación de actuaciones para el periodo 2028-2031.

La aprobación de su formulación supone el inicio del proceso de elaboración de la estrategia, por lo que todavía no se han concretado las medidas que se aplicarán ni su dotación presupuestaria.

Un sector con 22.700 hectáreas de viñedo

Andalucía cuenta actualmente con unas 2.500 explotaciones agrícolas dedicadas al viñedo, que ocupan aproximadamente 22.700 hectáreas. Más del 89% de esta superficie se destina a la producción de uva para vinificación, mientras que el 10,1% corresponde a uva de mesa y el 0,7% a uva para pasificación.

La producción media anual alcanza las 130.000 toneladas de uva, en un sector con una importante presencia territorial y económica en distintas comarcas rurales de la comunidad.

La producción vitivinícola andaluza presenta una elevada vinculación con las figuras de calidad diferenciada. La comunidad cuenta con 28 menciones de calidad relacionadas con el viñedo y 24 denominaciones que amparan la elaboración de vinos, entre denominaciones de origen e indicaciones geográficas protegidas.

Entre las principales zonas productoras se encuentran Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, Montilla-Moriles, Málaga, Sierras de Málaga, Condado de Huelva y Granada, junto con otras áreas vitivinícolas distribuidas por el territorio andaluz.

La actividad también comprende la elaboración de vinagres amparados por tres denominaciones de origen protegidas: Vinagre de Jerez, Vinagre de Montilla-Moriles y Vinagre del Condado de Huelva.

Cambio climático y competitividad

Uno de los principales retos que deberá abordar la estrategia es la adaptación del viñedo a las condiciones climáticas, junto con la mejora de la rentabilidad de las explotaciones y la modernización de los procesos productivos.

El documento también deberá establecer las líneas de actuación para mejorar la posición comercial de los vinos andaluces, reforzar su presencia en los mercados internacionales y favorecer la diversificación de destinos.

La conservación del viñedo y su contribución al mantenimiento de la actividad agraria en las zonas rurales constituyen otros de los aspectos que se tendrán en cuenta, especialmente en territorios donde este cultivo forma parte de la estructura económica y del paisaje.

La estrategia tendrá un horizonte de aplicación de cuatro años, entre 2028 y 2031, y deberá concretar las actuaciones necesarias para responder a los desafíos productivos, económicos y comerciales del sector vitivinícola andaluz.

 

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