El 40% de las compañías prevé un último trimestre difícil y el 15% reducirá sus inversiones, de acuerdo con una encuesta de AECOC realizada entre 300 empresas del sector.
El encarecimiento de las materias primas, la energía, los envases y el transporte constituye la principal consecuencia de las tensiones geopolíticas y comerciales para el 75% de las empresas del gran consumo. Así lo refleja el informe La Voz del Gran Consumo, elaborado por AECOC a partir de una encuesta realizada entre 300 compañías españolas.
La preocupación por el funcionamiento de las cadenas de suministro también ocupa un lugar destacado. El 65% de las empresas identifica las tensiones geopolíticas y comerciales como el principal riesgo a medio plazo, frente al 13,5% que señala los fenómenos climáticos extremos y la escasez de recursos naturales y el 12% que apunta a la polarización, la desinformación y la conflictividad social.
Las perspectivas para el último trimestre de 2026 muestran una notable división entre las compañías. Mientras el 43% se declara optimista sobre la evolución de la actividad, el 40% anticipa un periodo difícil y reconoce que sus expectativas son reducidas. Otro 16% condiciona sus previsiones a la evolución de la situación política y social.
Pese a este escenario, el 69% de las empresas mantendrá sus planes para 2027, mientras que el 16% buscará nuevas oportunidades de negocio y el 15% prevé frenar sus inversiones.
El debilitamiento del consumo constituye otro de los efectos de la incertidumbre económica. El 16,5% de las compañías señala la pérdida de dinamismo de la demanda y los cambios en los hábitos de compra como la principal consecuencia del actual contexto internacional.
En cuanto a las medidas necesarias para impulsar la economía, el 70% de las empresas considera que la mejora de la productividad es la principal prioridad, mientras que el 12% apuesta por políticas de apoyo a la inversión y al emprendimiento.
Por último, el 51% de las compañías encuestadas reclama medidas para recuperar el poder adquisitivo de los consumidores, en un contexto de inflación que continúa condicionando tanto los costes empresariales como la capacidad de gasto de los hogares.
