Septiembre y octubre son meses funestos para muchas empresas, con la caída de la hoja, caen nombres emblemáticos que no han aguantado el tirón del verano o las revisiones de los números del negocio. Son malas noticias para la economía.
La primera sorpresa nos la da la emblemática revista Sobremesa. Después de veinte años, la revista que acompañaba el mítico Club de vinos ha dejado de editarse. No solo son los puestos de trabajo que se pierden, sino la desaparición de una de las pocas revistas de vino que aun sobreviven, para dar información profesional y fidedigna de un sector, que no va sobrado de información cualificada. Se queda así un poco más huérfano, y el consumidor, un poco menos informado. Sobremesa era también un soporte de venta relevante para Vino sección; jugaba el papel de gancho para una extensa y variada base de datos, envidia de muchos en un mundo donde el contacto directo con el público final y los datos actualizados, es un activo impagable. Habría sido una opción el traspaso de la cabecera a otro grupo editorial o de restauración, pero por el momento se desconoce si los nuevos propietarios del Club van a considerar este activo lo suficientemente valioso para ello. Lo iremos viendo.
El siguiente cierre pertenece al mundo de la restauración. Robuchon, un cierre que no nos sorprende tanto, el desajuste entre el precio y la calidad era evidente. Los propietarios de la marca confundieron Francia con España, o lo que es peor, al español con el francés, y Madrid no ha entendido porque un puré de patata, por mucha mantequilla que lleve, vale 30€. Una vez ha pasado “el todo Madrid” por allí, satisfecha la curiosidad, no hay rotación, y ya sabemos que de rotación vive el resthombre. Veremos durante el resto del otoño que más tristes cierres presenciamos.
MVD
