Tras casi dos años de trabajo, el 29 de octubre se presentó en sociedad la nueva bodega de Ossian, el proyecto vitivinícola de Alma Carraovejas en Nieva. Más de un centenar de personas del mundo del vino se reunieron para vivir una jornada muy especial y descubrir de primera mano las nuevas instalaciones.
Hace más de doce años que Alma Carraovejas se unió al proyecto Ossian Vides y Vinos, en Nieva. Esta semana se llevó a cabo un nuevo hito: la celebración de la puesta de largo de la nueva bodega. De esta manera, Alma Carraovejas sigue reafirmando su compromiso con el medio rural, en un municipio con identidad e historia.
Cuando se llegó al proyecto en el año 2013 apenas se contaban con cuatro hectáreas de viñedo, y hoy son ya 120, de las cuales 70 pertenecen a viñas muy viejas, y 50 han sido plantadas recientemente a través de selecciones masales de esas cepas históricas y que forman parte de su vino de pueblo, Quintaluna, garantizando así la continuidad del patrimonio vitícola de Nieva y alrededores.
Como destacó Pedro Ruiz, CEO de Alma Carraovejas, durante el acto: “El ciclo vital del proyecto, al igual que el nuestro como personas, ha evolucionado desde que llegamos. Estamos muy contentos con lo que venimos haciendo desde hace años y queremos seguir generando valor y desarrollo”.
El evento se desarrolló bajo un clima perfecto. La bienvenida tuvo lugar en la plaza central de Ossian, rodeada por seis edificios diseñados para distintas funciones específicas y que evocan la esencia de un pequeño pueblo castellano. Intervinieron José María Ruiz, fundador de Restaurante José María y Pago de Carraovejas; Pedro Ruiz, CEO de Alma Carraovejas; y Mario Esteban, CEO de Mumu Berries, empresa segoviana participante en el evento.
La nueva bodega de Ossian
El novedoso complejo combina la tradición vitivinícola segoviana con un enfoque moderno y sostenible, manteniendo la esencia de sus tres vinos: Quintaluna, Ossian y Capitel.
La nueva bodega, situada en el mismo emplazamiento que la antigua, nace del respeto profundo al genius loci, al espíritu único de Nieva y su entorno. Se trata, además, de una inversión tan ambiciosa como excepcional en el ámbito rural: una bodega vanguardista cuya escala impresiona en un municipio de menos de 260 habitantes, que fortalece el tejido socioeconómico de Nieva y pone en valor el territorio que la acoge.
Durante su construcción, cada decisión arquitectónica ha estado guiada por el deseo de dialogar con el paisaje, respetando la identidad visual y ambiental de la zona. Los edificios, semienterrados y cubiertos por vegetación, se funden con la serenidad que imponen los pinares segovianos.
