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Emiliano García-Page, ha reclamado la prórroga de la Directiva Marco del Agua y anuncia la creación de medidores propios ante la “falta de consenso” de la Administración central. Además, advierte sobre el efecto del Plan Anticrisis derivado de la guerra en Irán sobre la financiación de sanidad y educación.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha presentado el 20 de marzo en Toledo lo que ha calificado como una “estrategia frontal” para defender las políticas hídricas de la región frente a la Administración central. Según García-Page, el nuevo proyecto de Directiva Marco del Agua “es absolutamente nocivo para los intereses del campo español y nuestro sistema de gestión hidráulica” y, por ello, reclama su prórroga tanto ante Europa como ante el Gobierno de España.

García-Page ha anunciado que Castilla-La Mancha desarrollará una red propia de medidores y piezómetros, justificando la medida por la sensación de “monopolio absoluto sobre la información” y el dirigismo técnico que, a su juicio, impide alcanzar consenso social.

Además, el presidente regional propone ofrecer personal del Gobierno autonómico para agilizar gestiones en las confederaciones hidrográficas, comenzando por la Confederación Hidrográfica del Guadiana, ante los retrasos en los expedientes que denuncia. También se plantea la colaboración con desaladoras para afrontar la escasez en la zona limítrofe con Levante.

García-Page no descarta movilizaciones sociales si no se atienden las demandas hídricas de Castilla-La Mancha.

En paralelo, el presidente ha criticado que las autonomías no fueron consultadas sobre el Consejo de Ministros extraordinario para aprobar un Plan Anticrisis por la guerra en Irán. Según García-Page, estas decisiones pueden afectar “a la financiación de la sanidad, de la educación y del estado del bienestar”.

 

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