El periodo medio de pago de las pymes se redujo en 2025, aunque continúa superando ampliamente el límite legal de 60 días. La morosidad generó un coste financiero de 1.957 millones en el último trimestre, en un contexto de mejora moderada pero con riesgos al alza.La morosidad sigue siendo un lastre relevante para las pequeñas y medianas empresas. En el cuarto trimestre de 2025, el esfuerzo financiero derivado de los retrasos en los pagos alcanzó los 1.957 millones de euros, aunque supone una mejora respecto al año anterior.
Según el Observatorio de Morosidad de CEPYME correspondiente al segundo semestre de 2025, el periodo medio de pago (PMP) se situó en 80,5 días en el conjunto del año, lo que representa una ligera reducción de 0,6 días respecto a 2024. Pese a ello, el plazo continúa un 34% por encima del máximo legal de 60 días.
La evolución muestra una tendencia a la baja en la morosidad, favorecida por el crecimiento económico y la moderación de los costes de financiación. Sin embargo, el informe advierte de un posible cambio de ciclo marcado por la incertidumbre, el encarecimiento de la energía y las materias primas, y la previsión de subidas de tipos de interés.
Por tamaños de empresa, la mejora no es homogénea. Mientras las medianas empresas reducen de forma notable sus plazos de pago, las microempresas empeoran en el conjunto del año, alcanzando un PMP de 80,7 días, lo que las sitúa como el segmento más vulnerable.
Por sectores, aumentan los plazos en construcción y agroalimentario, mientras que servicios e industria registran descensos. A nivel territorial, comunidades como La Rioja o Baleares mejoran sus datos, frente al deterioro de regiones como Extremadura.
En paralelo, repunta el uso de aplazamientos en las ventas a crédito, rompiendo la tendencia descendente de los últimos años, y se reduce el porcentaje de facturas cobradas puntualmente.
