La IA ha abierto un campo inmenso de posibilidades en el que cada viñedo, cada bodega y distribuidora deberá apoyarse para aumentar su productividad y eficiencia. Así lo han puesto de manifiesto los distintos ponentes de la `Jornada IA en la cadena de valor del vino’.
Un sumiller digital, Agentes IA para reforzar la producción y la robotización autónoma de los viñedos fueron algunos de los conceptos que se trataron en la jornada “Inteligencia Artificial en la cadena de valor del vino”, organizada por Mercados del Vino y la Distribución (MVD) y celebrada en la sede del Banco Santander en Madrid. Expertos en IA, responsables empresariales e investigadores analizaron el potencial real de la Inteligencia Artificial en cada etapa del proceso, desde la raíz de la cepa a la comercialización final. “Más allá de los titulares, la IA ya ayuda a optimizar cultivos, pero no sustituye al viticultor, le ayuda y potencia su trabajo’’, afirmó Lorena Ruíz Ponce, directora de Negocio Agroalimentario del Santander. Durante la inauguración, Mónica Muñoz Blanco, presidente de MVD, reflexionó sobre el dilema existencia que acompaña el uso de estas nuevas tecnologías porque la “IA se muestra como un nuevo Big Bang que podría consumir a nuestra especie en un profundo agujero negro o convertirla en un espejismo de un dios pagano”. Una cuestión ética que dio paso a unas mesas en las que se abordaron múltiples aspectos de la IA y su aplicación en el sector del vino.
‘‘La IA puede predecir cosechas, suelos y fermentaciones, pero lo que no entiende es por qué alguien dice solo una copa y luego abre otra botella. Así de humano sigue siendo el vino”, fue la respuesta, algo cómica, que dio nuestra nueva presentadora digital, Syrah Merlot, que a partir de ahora contará las últimas noticias y toda la actualidad del sector en nuestra web y redes sociales. Hugo Scagnetti, director de la empresa tecnológica NORDENPEAK, presentó la primera mesa, dedicada al ‘‘Contexto: la IA en nuestras vidas, presente y futuro’’, que moderó el periodista especializado en tecnología Jorge Morla. Richard Benjamins, director ejecutivo de OdiseIA, explicó el funcionamiento diverso de las inteligencias artificiales y alertó de que ‘‘la hiperconcentración de la IA en pocas empresas es un riesgo”, independientemente del sector. “El riesgo de la IA es no desarrollarla; necesitamos equivocarnos y experimentar para aprender; como el fuego, es bueno quemarse un poco, para poder desarrollarlo”, una perspectiva contraria que defendió Andrés Pedreño Muñoz, doctor honoris causa de la Nottingham Trent University (Reino Unido) y asesor en el libro Blanco sobre Big Data e IA (2017-2019) del gobierno español. El doctor defendió el uso de la IA como una “hibridación de inteligencia colectiva en términos simbólicos”, que dota a los sistemas de capacidad para pensar estructuralmente. Además, al ser preguntado por la regulación de esta tecnología destacó que ‘‘mientras EEUU y China lo ven como una oportunidad, Europa (y España) lo ven como un riesgo’’. Por su parte, Óscar de la Torre, Senior Advisor en Arcano Partners, defendió la regulación moderada, pero reconoció que las empresas están ‘‘paradas’’ frente a la velocidad de crecimiento de la IA y la seguridad, y realizó un análisis del panorama actual, en el que gran parte de la información de estos agentes de IA ya trabajan con información creada por ellos mismo. ‘‘Estamos en la infancia de las herramientas IA, pero incluso el año próximo nos sorprenderá su evolución’’, destacó Andrés Pedreño, que habló además de los modelos multiagente y destacó que el futuro consistirá, en parte, en ‘‘un enjambre [de agentes] que tengan capacidades basadas en instrucciones, que sean capaces de mantenerse activos y corregirse a sí mismos en intervalos de pocos minutos’’.
Del viñedo al valor del dato
Una vez visto el contexto presente y futuro de la IA, la segunda mesa abordó el papel de esta tecnología en la gestión de empresa. Una de las primeras ideas que surgió fue el plantearse para qué una bodega, distribuidora o viñedo necesita implementar la IA. Parte de la pregunta se responde con esta afirmación: ‘‘Una buena uva dará buen vino, un buen dato creará un buen agente de IA’’, que ofreció María Eugenia Bórbore, gerente vertical industrial de Telefónica. Para crear esta industria 4.0 solo hay que ir a buscar el dato a los viñedos, las fábricas o al proveedor, pero pasa también porque cada empresa tenga un proyecto de transformación. Sin embargo, surgen varias barreras de entrada, una de ellas es la regulatoria, donde países de Europa como Holanda ‘suele ir por delante y demanda más soluciones’, explicó Javier Borondo, doctor en Sistemas Complejos y fundador de AGrowingData. El académico advirtió que la IA debe integrarse en toda la cadena de valor del sector vitivinícola, y para eso, ‘‘es crítico tener perfiles dentro de tu empresa que entiendan cómo funciona la IA, aunque no sea de manera técnica’’. En la vertiente técnica, María Eugenia destacó que España es líder en conectividad 5G, permitiendo la captura de datos en tiempo real, que es fundamental para integrar elementos como el Edge Computing, un modelo informático que procesa los datos lo más cerca posible de donde se generan, es decir, en los viñedos, en las bodegas, en el cambo. A través de la colocación de “nodos próximos a las fábricas y viñedos donde poder procesar esa información propia en entornos soberanos, lo que permite a la tecnología ser mucho más ágil”, detalló la gerente vertical industrial. Para Nacho Larriba Corral, ingeniero, empresario y profesor de IA y transformación digital con 15 años de experiencia, antes de desarrollar cualquier agente IA o automatización recomienda que las empresas empiecen por implementar un gemelo digital, que ya emplean algunas bodegas para optimizar sus procesos y aumentar la productividad. Durante esta mesa también se abordó la robotización del sector, un concepto amplio que provoca imaginar a un sumiller digital o un robot autónomo, pero ‘‘queda mucho recorrido para esa automatización’’, afirmó María Eugenia. Aunque para Javier Borondo ‘‘tiene que haber un abaratamiento de los costes, que llegará’’, pero ‘‘la IA agentica y la robótica se implementarán en el momento en el que la regulación lo permita’’, destacó Nacho Larriba. Ahora mismo ‘‘no estamos en el momento del robot humanoide, pero sí en la captura de datos a través de robots’’, comentó María Eugenia. Aunque para Nacho Larriba ‘‘la velocidad de desarrollo del segundo semestre de 2026 será imparable’’, en cuanto a IA, robotización y automatización.
Eficiencia Logística y Talento Junior
La última mesa dedicada a la IA en distribución, comercialización y consumo se centró más en procesos concretos. Jacobo Pablos Mengs, CEO y fundador de Foqum, destacó que “El ser humano no debería estar centrado en recibir un e-mail o ver si quiere un PDF para bajarlo e imprimirlo. Somos un animal mucho más complejo”. Mengs aportó un caso real que habían realizado en su empresa de IA: “Hemos incorporado una solución de lectura de etiquetas en 400.000 paquetes al día. Tenemos que leer en menos de 700 milisegundos; ahí no puedes ir a una nube, necesitas un algoritmo dentro de una tarjeta gráfica”. Por su parte, Raúl López Blanco, gestor de proyectos de IoT y Trazabilidad en el grupo de investigación BISITE (Universidad de Salamanca), afirmó que ‘cada bodega le dará su valor al producto, pero utilizará los datos para diferenciarse’. El investigador destacó que ‘‘la IA nos empujará a dedicar más tiempo a tareas más complejas’’, por lo que “va a empoderar a las personas”, afirmó el CEO de Foqum. De cara a las empresas del sector, la clave está en agilizar la implementación de la IA y emplear estructuras ya existentes en la propia entidad, para aprovechar los recursos. En cuanto a la regulación de la Unión Europea, ‘‘no tenemos una estrategia nacional o europea en relación con la IA’’ afirmó Jacobo Pablos Mengs, y criticó la falta de colaboración entre empresas, destacando que el problema está en que ‘‘estamos haciendo lo mismo mucha gente y no se comparte ni hay colaboración real’’. Desde su perspectiva académica, Raúl López reconoció que ‘‘desde la Academia vemos que faltan recursos y existe una desconexión entre la universidad y la empresa. Debemos cambiar eso’’. La mesa concluyó con dos afirmaciones: ‘‘nos queda competitividad’’ dijo Jacobo Pablos Mengs, y ‘‘la logística inversa y el feedback reverso han cambiado con la implementación de la IA en la comercialización del producto’’, afirmó el investigador del grupo BISITE.
Más allá de Chatgpt, Claude o Gémini, el universo de la IA es un tsunami que también ha llegado al sector del vino para quedarse en todas las fases de la cadena de valor: los nodos en los viñedos, la vigilancia con drones autónomos, los gemelos digitales en la producción o la creación de presentadores digitales como Syrah Merlot para la difusión y comercialización. Se ha abierto un campo inmenso de posibilidades en el que cada viñedo, cada bodega y distribuidora deberá apoyarse para aumentar su productividad y eficiencia.





