La FEV ha mostrado su rechazo a la decisión de la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural de reducir del 60% al 50% la intensidad máxima de las ayudas a la promoción del vino. La organización considera que el cambio debilita una herramienta clave para impulsar las exportaciones.
La Federación Española del Vino (FEV) ha expresado su preocupación por la decisión adoptada en la última Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural, celebrada el pasado 7 de julio, de dejar sin efecto el incremento de la intensidad de ayuda para la medida de promoción del sector vitivinícola que había sido aprobado en marzo. Como consecuencia, la financiación pública máxima para estas acciones volverá a situarse en el 50%, frente al 60% acordado hace apenas unos meses.
Según explica la organización, la modificación se produjo tras la impugnación del acuerdo inicial por parte de La Rioja y el posterior voto favorable a la reducción de diez comunidades autónomas: Galicia, Andalucía, Cantabria, La Rioja, Región de Murcia, Comunitat Valenciana, Castilla-La Mancha, Extremadura, Islas Baleares y Comunidad de Madrid. Otras ocho comunidades defendieron mantener el porcentaje del 60%.
La FEV sostiene que esta rectificación llega en un contexto especialmente complejo para las bodegas españolas, marcado por la evolución negativa de numerosos mercados internacionales. Además, recuerda que la decisión contradice el sentido del denominado «Paquete Vino» aprobado por el Parlamento Europeo, que contempla un mayor apoyo a las acciones de promoción del sector.
La federación también señala que el cambio genera inseguridad jurídica, ya que el incremento de la ayuda había sido aprobado previamente e, incluso, se habían emitido resoluciones concediendo ayudas con una intensidad de hasta el 60%. A su juicio, esta situación dificulta la planificación de inversiones y estrategias comerciales por parte de las bodegas.
Asimismo, la organización considera preocupante que algunas administraciones autonómicas estén priorizando medidas orientadas al arranque de viñedo o a la reducción del potencial productivo frente a iniciativas destinadas a impulsar la comercialización del vino. En este sentido, defiende que el futuro del sector pasa por reforzar la internacionalización, la innovación y el crecimiento de la demanda.
Por último, la FEV hace un llamamiento tanto a las comunidades autónomas para que reconsideren su postura como al Gobierno para que simplifique la gestión de estas ayudas, cuya complejidad, afirma, provoca que un número creciente de bodegas renuncie a solicitarlas. La organización insiste en que reforzar la promoción es esencial para mejorar la competitividad del vino español, especialmente en el caso de las pequeñas y medianas empresas con menor capacidad para acceder a los mercados internacionales.
