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Un estudio de LA DISTRIBUCIÓN ANGED y DigitalES analiza la aplicación de la inteligencia artificial en cinco grandes empresas de distribución y destaca su impacto en la eficiencia operativa y la experiencia de compra.

La inteligencia artificial (IA) está transformando el sector de la distribución mediante la automatización de procesos, la anticipación de la demanda y la mejora del servicio al cliente. Así lo recoge el informe La Distribución Inteligente, presentado el 29 de octubre por LA DISTRIBUCIÓN ANGED y DigitalES, que analiza experiencias de Leroy Merlin, Alcampo, Eroski, MediaMarkt y El Corte Inglés.

El estudio señala que la incorporación de estas tecnologías debe responder a necesidades concretas de las empresas y acompañarse de indicadores que permitan evaluar sus resultados. Entre los factores determinantes figuran la calidad de los datos, la integración tecnológica, la formación de los trabajadores y la supervisión humana.

Uno de los casos más destacados es el de Eroski, que ha integrado la atención telefónica, el correo electrónico y la mensajería en una plataforma que gestiona más de 23.000 casos mensuales. La aplicación de esta tecnología ha permitido reducir cerca de un 42% los tiempos de gestión por interacción, mientras que las transferencias entre asesores han descendido desde niveles próximos al 40% hasta alrededor del 4%.

Por su parte, Leroy Merlin utiliza la IA para mejorar la calidad de su catálogo digital, mientras que Alcampo la incorpora a la compra online, la preparación de pedidos y la logística mediante su colaboración con Ocado.

MediaMarkt desarrolla asistentes tecnológicos que facilitan el asesoramiento de sus empleados, y El Corte Inglés aplica estas herramientas para trasladar al comercio electrónico su conocimiento especializado y la atención personalizada.

El informe subraya que el retorno de estas inversiones no debe medirse únicamente en términos económicos, sino también mediante indicadores como la disponibilidad de productos, la satisfacción de los consumidores y el tiempo que los trabajadores pueden dedicar a tareas de mayor valor añadido.

Entre los desafíos futuros figura el desarrollo del denominado comercio agéntico, basado en asistentes de inteligencia artificial capaces de comparar productos y realizar compras por cuenta de los consumidores. Su implantación exigirá reforzar la protección de los datos, definir responsabilidades y mantener la supervisión humana en las decisiones automatizadas.

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