Las nuevas disposiciones del Reglamento sobre los envases y residuos de envases establecen restricciones para las denominadas «sustancias químicas eternas» en los materiales en contacto con alimentos y armonizan determinadas obligaciones en toda la Unión Europea.
La Unión Europea ha comenzado a aplicar nuevas normas en materia de envasado que, entre otras medidas, establecen límites estrictos a la presencia de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en los envases destinados a entrar en contacto con alimentos, de acuerdo con la información facilitada por la Comisión Europea.
Las PFAS, conocidas como «sustancias químicas eternas» por su elevada persistencia, estarán sometidas a restricciones con el objetivo de aumentar la protección de los consumidores y reducir su impacto sobre el medio ambiente.
La nueva normativa también armoniza en toda la UE determinadas definiciones que afectan, entre otros, a fabricantes y productores sujetos a la responsabilidad ampliada del productor en materia de envases. Asimismo, se introducen requisitos de marcado e información que permitirán identificar y contactar con los fabricantes o importadores cuando sea necesario.
El Reglamento sobre los envases y residuos de envases contempla además otras obligaciones cuya aplicación será progresiva. La mayoría entrarán en vigor a partir de 2030 y afectarán a cuestiones como la reciclabilidad, los objetivos de reutilización y determinados formatos de envases de plástico de un solo uso de pequeño tamaño empleados en hoteles y restaurantes.
La Comisión Europea ha publicado directrices y una actualización de las preguntas frecuentes sobre el Reglamento con el propósito de facilitar una aplicación uniforme de las nuevas disposiciones en los Estados miembros y simplificar su cumplimiento por parte de las empresas.
La normativa pretende también reducir el volumen de residuos generado por los envases. De acuerdo con los datos aportados por la Comisión, cada europeo desecha por término medio alrededor de medio kilo de envases al día, entre vasos de café para llevar, cápsulas de bebidas, envoltorios de plástico o aluminio y embalajes utilizados en las compras por internet.
Otro de los objetivos del Reglamento es disminuir la dependencia de materias primas vírgenes y de los combustibles fósiles importados empleados en la fabricación de la mayor parte de los envases de plástico. Al mismo tiempo, la aplicación de normas comunes busca reducir la fragmentación normativa entre los Estados miembros y facilitar la actividad de las empresas que operan en distintos países de la Unión Europea.
