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La producción mundial de vino se mantuvo en mínimos históricos por tercer año consecutivo, mientras el consumo y las exportaciones volvieron a caer en 2025. La OIV destaca el impacto de los aranceles, la incertidumbre económica y la variabilidad climática sobre el sector.

La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) publicó el 13 de mayo su informe anual sobre la situación del sector vitivinícola mundial, con datos relativos a la producción, el consumo y el comercio internacional del vino en 2025. El documento refleja un contexto condicionado por las políticas arancelarias, la incertidumbre económica y los efectos de la variabilidad climática.

Según la OIV, el valor del comercio mundial del vino se mantiene por encima de los niveles previos a la pandemia, aunque tanto el volumen como el valor de las exportaciones registraron descensos en 2025. Las exportaciones mundiales cayeron hasta los 94,8 millones de hectolitros, un 4,7 % menos que en 2024, mientras que el valor total descendió un 6,7 %, hasta los 33.800 millones de euros.

El informe destaca además la caída de las importaciones de vino en Estados Unidos, que se situaron en 5.500 millones de euros, un 12 % menos respecto al año anterior. La OIV atribuye esta contracción a la menor demanda global y a la incertidumbre derivada de las políticas arancelarias y las tensiones comerciales.

La superficie mundial de viñedo volvió a reducirse por sexto año consecutivo y quedó en 7 millones de hectáreas, un 0,8 % menos que en 2024. La organización señala que los principales países productores continúan ajustando su capacidad productiva a las condiciones del mercado.

En cuanto a la producción, la cosecha mundial de vino alcanzó los 227 millones de hectolitros, apenas un 0,6 % más que el mínimo histórico registrado en 2024. La OIV subraya que las condiciones climáticas afectaron a numerosas regiones productoras en ambos hemisferios y que, en algunos países, la reducción respondió también a decisiones orientadas a disminuir la capacidad productiva.

Frente a esta situación, Brasil, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Moldavia registraron una recuperación tras las cosechas reducidas del año anterior.

El consumo mundial de vino también continuó a la baja. La OIV estima que en 2025 se situó en 208 millones de hectolitros, un 2,7 % menos que en 2024. El organismo vincula este descenso a los cambios estructurales en los mercados maduros, a la evolución de los hábitos de consumo y a la presión económica sobre el poder adquisitivo de los consumidores.

Portugal, Brasil, Japón y algunas regiones de Europa Central y Oriental fueron identificados como los principales mercados en crecimiento durante 2025.

El director general de la OIV, John Barker, señaló que el sector “se ha ido adaptando a los continuos retos climáticos, económicos y sociales” y afirmó que las perturbaciones provocadas por las políticas arancelarias supusieron “un impacto externo más” para productores, exportadores y cadenas de suministro.

Barker destacó además que el sector está mostrando “resiliencia”, tanto mediante la búsqueda de nuevos mercados como ajustando la producción a la demanda. También defendió que los acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales recientes pueden contribuir a generar condiciones favorables para la evolución de los mercados.

La OIV considera que el equilibrio global entre producción y consumo se mantiene “bajo control” gracias a un tercer año consecutivo de producción reducida. Aunque la producción mundial supera al consumo, el organismo recuerda que existen usos industriales, como la destilación, la elaboración de vinagre o bebidas espirituosas, que absorben una media de 30 millones de hectolitros anuales.

Informe completo en: Informe State of the World Wine Sector (EN) 

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