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La bodega vallisoletana Valdecuevas amplía su gama con Dulce de Invierno, un vino elaborado a partir de una vendimia tardía de sauvignon blanc y criado en damajuanas y barricas. La propuesta busca poner el foco en el viñedo de origen y en una elaboración marcada por el tiempo y la intervención artesanal.

En un contexto en el que muchas bodegas buscan diferenciarse a través de nuevas propuestas, Valdecuevas presenta Dulce de Invierno, un vino que apuesta por una elaboración pausada y por la recuperación de prácticas tradicionales para ofrecer una interpretación distinta de los vinos dulces.

El nuevo vino nace en la parcela El Puerto, un viñedo de más de 45 años situado en La Seca, del que procede la sauvignon blanc utilizada en su elaboración. La vendimia tardía es uno de los elementos clave del proceso, ya que permite una mayor concentración de la uva y favorece el desarrollo de su perfil aromático. A ello se suma una fermentación espontánea orientada a preservar las características propias del fruto y del viñedo.

Uno de los aspectos más singulares de esta referencia es su paso por damajuanas, recipientes de vidrio tradicionales que permiten una evolución lenta del vino. Este proceso se complementa con una crianza en barricas de roble francés, utilizada de forma moderada para no eclipsar la personalidad de la materia prima.

El resultado es un vino de color dorado brillante, con aromas que recuerdan al panal, las flores, la manzanilla y la fruta madura. En boca destaca por su equilibrio entre dulzor y acidez, una combinación que aporta frescura y prolonga la persistencia final.

Más allá de sus características organolépticas, Dulce de Invierno refleja una tendencia creciente hacia la valorización del origen y de los procesos de elaboración ligados al territorio. La utilización de un viñedo maduro, junto con técnicas tradicionales adaptadas a una visión contemporánea, da forma a un vino pensado para expresar la identidad del lugar del que procede.

Su perfil permite además distintas posibilidades gastronómicas, desde aperitivos hasta quesos de cabra, foie u ostras, aunque también puede disfrutarse por sí solo como vino de sobremesa.

Con esta incorporación, Valdecuevas continúa ampliando una gama que busca ofrecer vinos con personalidad propia, poniendo el acento en el viñedo, el origen y una elaboración basada en el equilibrio entre tradición e innovación.

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