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Uzbekistán, es un mercado en expansión en lo que a vino se refiere. En 2024 importó vino por valor de 3,28 MEUR. España , con un 14% del total, ocupa el tercer puesto como país proveedor, después de Italia, con un 33% y Francia, con un 28%, según el informe El vino en Uzbekistán, publicado por el ICEX.

Uzbekistán está desarrollando actualmente su industria vinícola. El mercado del vino está en crecimiento, aunque sigue siendo pequeño. La actividad comercial se concentra en Taskent, con una presencia pequeña en Samarcanda. Las principales bebidas alcohólicas siguen siendo la cerveza y el vodka. El vino intenta hacerse un hueco y así hay asociaciones que organizan eventos y formación especializada, apunta el informe del ICEX.

En cuanto a las importaciones, solo el 0,6% de las bebidas alcohólicas consumidas en este país asiático son importadas. Esto podrá cambiar en un futuro ya que el Gobierno del país está en un proceso de reducción de aranceles, “con expectativas de nuevas reducciones en 2026, lo que facilitará las importaciones de vino”, señala el informe.

El canal Horeca es clave para el crecimiento del mercado.

Uzbeskistán es uno de los principales productores de uva en Ásia Central, con 1,73 millones de toneladas en 2023, aunque solo el 0,1% se destina a la producción de vino. Las principales regiones vitivinícolas son Samarcanda, Taskent y Ferganá, con más de 37 variedades de uva cultivadas.

El país busca modernizar su producción. En 2022, la superficie de viñedos alcanzó las 121.hectáreas, con un crecimiento del 3,2% sobre el año anterior, lo que situó a este país como el 15º mayor productor mundial, según datos de la OIV de 2022), Una normativa de 2023 establece la creación de 40.000hectáreas de viñedos técnicos y la modernización del 70% de las bodegas, además de subsidios del 50% en costes logísticos internacionales.

Uzbekistán importó vino por valor de 3,28 MEUR en 2024. Italia es el principal proveedor, con el 33% del mercado, seguido de Francia, con el 28% y España, con el 14%.

El consumo de vino en Uzbekistán ha caído un 17,4 %, situándose en 114.000 hectolitros, con un consumo estancado entre 110.000 y 120.000 hectolitros anuales, lo que representa menos del 0,1 % del consumo mundial, según datos de la OIV de 2022.

Los principales consumidores de vino importado son los jóvenes uzbecos de tendencias occidentales y la comunidad rusa. El mercado es pequeño, con marcada preferencia por vinos georgianos e italianos (40 %), mientras que los vinos españoles tienen poca presencia debido a la falta de promoción y cultura vinícola en el país.

En términos de precios, los vinos premium tienen márgenes más bajos para competir con los de Rusia y Kazajstán,mientras que los vinos económicos se enfrentan a impuestos más altos, que encarecen su precio. Además, la importación está limitada por altos aranceles (30 %), un 12 % de IVA y un impuesto adicional, junto con procesos aduaneros lentos y la necesidad de una licencia de distribución de aproximadamente 5.000 dólares anuales.

Los vinos españoles son todavía poco conocidos. Según apunta el informe realizado por el ICEX. “Los vinos españoles buscan consolidarse en el segmento premium-semi premium, pero aún están lejos del prestigio de los franceses e italianos. Su crecimiento se ve obstaculizado por el elevado precio, que limita su acceso al consumidor medio. Un vino español puede costar hasta cuatro veces más en Uzbekistán, lo que lo sitúa como un producto exclusivo. Por ejemplo, una crianza de Rioja o Ribera del Duero, que en España cuesta entre 25 y 30 euros, en Uzbekistán se vende por 100 euros. En el caso de los vinos reserva de Ribera del Duero, que en España pueden encontrarse por 40 o 50 euros, en Uzbekistán alcanzan los 165 euros, lo que triplica su precio. Incluso vinos más básicos, como un tinto joven de Castilla La Mancha, que en España puede costar 5 o 6 euros, en Uzbekistán se comercializa por 20 o 25 euros, cuadruplicando su valor original.”

“El mayor riesgo para el vino español en este mercado es su falta de posición claro: no es lo suficientemente económico para competir con los georgianos, pero tampoco tiene el prestigio necesario para justificar su alto precio frente a los franceses e italianos. Esto ha limitado su crecimiento en un mercado que ya está polarizado entre lujo y accesibilidad.”, señala en ICEX.

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