El pasado 20 de marzo fue aprobada en el Congreso la Ley contra el desperdicio alimentario, tras un duro debate. Al texto se han incorporado las enmiendas del Senado que han sido ratificadas en el Congreso, entre ellas, se aprobó la contratación temporal para campañas agrícolas, propuesta por ASAJA.
La Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario ha concluido el 30 de marzo su tramitación parlamentaria y está lista para su publicación en el Boletín Oficial del Estado y su entrada en vigor. El procedimiento legislativo ha finalizado con el debate y votación por el Pleno del Congreso de los Diputados de las enmiendas aprobadas por el Senado.
La normativa tiene como fin específico de la ley «reducir la generación de residuos alimentarios» en la producción alimentaria, en la venta minorista y otros tipos de distribución de alimentos, en restaurantes y servicios de comidas, así como en los hogares, «de forma que se logre» una reducción del 50% de los residuos alimentarios per cápita en el plano de la venta minorista y del consumo, y una reducción del 20% «de las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro para 2030, respecto a 2020».
Agentes de la cadena alimentaria
El texto define como agentes de la cadena alimentaria a los operadores pertenecientes al sector primario, incluyendo cooperativas y demás entidades asociativas, entidades o empresas de elaboración, fabricación o distribución de alimentos, comercios al por menor, empresas del sector de la hostelería o la restauración y otros proveedores de servicios alimentarios, de iniciativa social y otras organizaciones sin ánimo de lucro que prestan servicios de distribución de alimentos donados, tales como los bancos de alimentos, y las administraciones. También las «entidades del tercer sector de acción social».
Los agentes deberán velar por prevenir la generación de pérdidas y desperdicio alimentario. Para ello, el proyecto de ley establece una «jerarquía de prioridades de actuación»: en primer lugar, la prevención mediante la donación de alimentos o su transformación, entre otras medidas; y en segundo lugar se procederá al reciclado para la producción de compost.
Por otro lado, el texto establece como «buenas prácticas» de estos agentes «disponer de infraestructuras adecuadas» para favorecer que se minimicen las pérdidas y el desperdicio alimentario, incentivar la venta de productos con fecha de consumo preferente o de caducidad próxima y promover el consumo de los productos de temporada y proximidad. También se señalan como buenas prácticas la divulgación relativa a una mejor planificación de los menús, la compra sostenible, la cocina de reaprovechamiento, la correcta interpretación de las fechas de caducidad y de consumo preferente y el reciclaje.
Enmiendas del Senado
ASAJA manifiesta, en nota de prensa, que ha logrado que se incluya una enmienda clave en la Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, aprobada en el Congreso de los Diputados. Gracias a esta iniciativa, los agricultores y ganaderos podrán volver a realizar contratos temporales de hasta 120 días durante las campañas agrícolas, dotando así al sector de la seguridad jurídica necesaria para afrontar las necesidades específicas de cada temporada.
Esta enmienda, promovida por el Partido Popular en el Senado y ratificada posteriormente en el Congreso, recoge las demandas planteadas por ASAJA desde la aprobación de la reforma laboral, que había dejado en una situación crítica al sector en materia de contratación temporal.
La ley también incorpora importantes mejoras en materia energética para el sector, reivindicadas y trabajadas que permiten a los titulares de explotaciones agrarias, sean autónomos o empresas, incluidas las cooperativas agrarias y las comunidades de regantes, disponer de dos potencias diferentes a lo largo de 12 meses, en función de la necesidad de suministro para la actividad, con la mera comunicación por medios telemáticos y/o telefónicos a su suministrador, lo que significa una reducción de la carga burocrática y ofreciendo una mayor flexibilidad operativa.
