La compra de alimentación por internet continúa creciendo, aunque lo hace de la mano del supermercado tradicional. El X Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación, presentado por ASEDAS, confirma que el modelo híbrido gana peso mientras la confianza en la tienda física sigue siendo el principal motor del canal digital.
La compra de alimentación por internet mantiene una evolución positiva en España, aunque lejos de sustituir al comercio presencial. Al contrario, ambos canales se complementan cada vez más, según las conclusiones del X Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación presentado por ASEDAS, que constata la consolidación de un modelo híbrido en el que la tienda física continúa siendo el principal referente para el consumidor.
Los datos del estudio muestran que el 30,8% de los consumidores ya combina la compra presencial y la online, 1,4 puntos porcentuales más que un año antes. Por su parte, quienes realizan todas sus compras por internet representan el 7,2% de los encuestados, frente al 3,5% registrado en 2020. En sentido contrario, los consumidores que únicamente compran en establecimientos físicos descienden hasta el 62%, tras perder 2,6 puntos porcentuales respecto al ejercicio anterior.
El informe apunta a que, una vez superado el impacto de la inflación sobre el consumo, el comercio electrónico entra en una fase de madurez en la que prima la convivencia entre ambos canales. La decisión de compra responde cada vez más a criterios funcionales: comodidad para quienes compran online, flexibilidad para los consumidores híbridos y control del producto y del precio entre quienes siguen prefiriendo la tienda física.
Entre las categorías con mayor penetración en internet destacan los productos de higiene del hogar (84%), higiene personal (82%) y alimentación envasada (82%). En cambio, el pescado fresco (24%) y la carne fresca (33%) continúan siendo las principales barreras para la compra digital, mientras que las frutas y hortalizas siguen ganando aceptación y ya están presentes en el 42% de los carritos online. La comida preparada comienza también a abrirse paso, aunque todavía con una presencia limitada.
El estudio también refleja un cambio en los hábitos de compra. Seis de cada diez pedidos se realizan durante las tardes y noches de los días laborables, lo que evidencia que la compra online ha dejado de asociarse a momentos puntuales para integrarse en la rutina semanal de los hogares.
La confianza continúa siendo el principal factor de fidelización. El 77% de los compradores exclusivamente online y el 71% de quienes compran habitualmente en tienda física confían en que los productos llegarán en buenas condiciones. Además, el 57% de los onliners y el 48% de los compradores híbridos utilizan como supermercado digital la misma enseña en la que realizan sus compras presenciales.
Durante la presentación del observatorio, el director general de AECOC, José María Bonmatí, destacó que el desarrollo del comercio electrónico en gran consumo se ha visto reforzado por la confianza que genera la amplia red de supermercados de proximidad existente en España. A su juicio, la combinación entre ambos canales permite ofrecer alternativas adaptadas a las necesidades de cada consumidor, especialmente en categorías como los productos frescos. También señaló que la inteligencia artificial solo tendrá éxito si contribuye a mejorar la experiencia del cliente mediante una mayor personalización de los servicios.
Precisamente, la inteligencia artificial aparece por primera vez como un elemento relevante en la percepción de los consumidores. Aunque existe interés por recibir recomendaciones personalizadas o automatizar determinadas compras, el 74% de los consumidores híbridos y el 67% de los exclusivamente online muestran preocupación por el uso que pueda hacerse de sus datos de consumo.
En la clausura del acto, el director general de ASEDAS, Ignacio García Magarzo, subrayó que la distribución alimentaria ha demostrado durante la última década una elevada capacidad de adaptación e innovación. En su opinión, la prioridad del sector sigue siendo ofrecer un servicio eficiente a todos los consumidores, independientemente del canal utilizado, apoyándose en una red logística capaz de garantizar proximidad, surtido y precios competitivos.

