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Mercados del Vino y la Distribución ha entrevistado en exclusiva a Emilio Restoy,  presidente de la Federación Española del vino (FEV) y ponente en la WineFuture 2021.

MVD. ¿Cuáles son los principales objetivos que debe plantearse el negocio del vino en los próximos tres años?

Emilio Restoy (E.R.). En primer lugar, el sector del vino tiene que saber adaptarse a unos cambios que, sí o sí, van a suceder. La pandemia nos ha enseñado que las empresas debemos adaptarnos a unos cambios que se suceden mucho más rápido de lo esperado. Los patrones de consumo están cambiando, los públicos están cambiando, la realidad está cambiando, y ante esta circunstancia el sector del vino no puede quedarse impasible. Debemos ser capaces de demostrar agilidad ante esta vorágine de cambios, ofrecer flexibilidad y apertura de miras ante nuevos formatos (aquéllos que el mercado demande), todo ello con una perspectiva que impacte en la realidad social, medioambiental y económica de las empresas y agentes que conforman el tejido vitivinícola a nivel mundial.

A nivel sectorial, debemos seguir profundizando en la innovación y transformación digital del sector y la sostenibilidad como herramientas para garantizar el desarrollo futuro y la competitividad de las empresas. Justo ahora estamos en un momento clave para ello si desde el sector del vino somos capaces, con la ayuda de las Administraciones, de aprovechar la llegada a España de los fondos europeos de recuperación para acelerar ese proceso transformador y desde la Federación Española del Vino (FEV) estamos trabajando intensamente para lograr este objetivo en beneficio del conjunto del sector.

Se podría resumir en dos puntos:

Apuesta intensa por una transformación digital y ecológica. Minimizando el impacto en el medio y recuperando la actividad en el campo como cultural, sana y agradable. De la cepa a la copa, aprovechando las tecnologías para transmitir los valores culturales, sociales y los propiamente hedonistas del disfrute del vino; sin perder de vista las aplicaciones en el proceso por la contribución de la tecnología.

Hacer avanzar a la industria hacia una rentabilidad más clara. Con más valor añadido, llega más a toda la cadena y por supuesto a los territorios. Fortalece las regiones, la cohesión económica y social y por lo tanto al país.

MVD. ¿Qué cambios en la distribución del vino se deben anticipar debido al Covid-19?

E.R. En cada mercado se ha producido de una manera diferente, pero si hay un factor común ha sido el crecimiento que el canal off trade ha experimentado en todos los países. Y por supuesto, el boom del e-commerce a nivel global. El reto estructural, logístico y de gestión que suponen estos cambios a escala mundial no es pequeño, y una vez más se demostrará que quien sepa leer bien cómo se comportan los diferentes canales, tendrá muchas opciones de adaptarse al futuro más inmediato.

Todo se ha adelantado. Transformaciones que hubiesen sucedido en años, se han hecho en unos meses. Encontrar el consumo doméstico, como parte de la actividad de la familia es muy trascendente. La demanda de formatos, sabores, gustos, etc, está en proceso de cambio. El consumidor quiere acceder al vino, como lo hace a la tecnología y quiere la entrega casi inmediata y estas no eran las normas habituales del sector, una botella de vino atravesaba varios escalones hasta llegar al consumidor y ahora es todo mucho más rápido.

MVD. ¿Cómo adaptarán los consumidores de vino sus preferencias y hábitos en 2021?

E.R. Hay una serie de hábitos adquiridos a raíz de la pandemia que pienso que han llegado para quedarse: el boom de las ventas por internet, la formación y ganas del consumidor por formarse, por experimentar y conocer nuevas referencias, nuevas variedades, nuevos formatos, … Es una oportunidad que las bodegas no deberían dejar pasar. También estoy convencido de que en tiempos de incertidumbre (y en 2021 habrá todavía mucha), las marcas serán un valor seguro para el consumidor, un refugio en el que resguardarse, por lo que aquellas marcas que mejor se han comportado durante la pandemia creo que seguirán haciéndolo en los próximos meses.

Eso, unido al peso que seguirá teniendo el canal Alimentación en el año 2021 (en detrimento de una hostelería que todavía va a pasar una primera parte del año muy difícil) marcarán a buen seguro las tendencias por parte del consumidor. El consumidor no olvida la experiencia que tenía en una taberna ilustrada de vinos o en un buen restaurante y quiere reproducirlo en casa, porque le evoca a momentos de felicidad. El compromiso de toda la cadena es favorecer que esto suceda. Seguramente llegue de nuevo a los locales, un consumidor más culto, más exigente en términos de vinos y va a pedir esto a los negocios de hostelería. Estos tienen que ser además de seguros, sofisticados y muy acogedores; especializados, diversos y procurar experiencias memorables.

4.-¿Qué países evolucionarán más en su volumen y / o patrones de consumo de vino?

E.R. Es difícil saberlo porque todo lo que rodea al Covid y su evolución arrojan incógnitas que en ocasiones son difíciles de resolver. Pero pienso que mercados más maduros como UK, USA, los de la UE, etc., seguirán con crecimientos moderados de consumo, mientras que economías como la china seguirán creciendo a doble dígito, lo cual se traducirá también en un mayor consumo de vino. China es un caso excepcional en el que cada año vemos como decenas de millones de nuevos consumidores llegan a un mercado incipiente. Eso, sumado al hecho de haber controlado (al parecer) mejor que nadie la pandemia y a haber recobrado la normalidad antes que el resto, hará que sea un mercado extraordinariamente relevante en 2021.

Por su parte, la vieja Europa seguirá siendo un destino muy interesante para vinos con valor añadido. Desde luego con crecimientos moderados, pero sostenidos. Las economías emergentes, si salen pronto de la crisis, van a querer recuperar el tiempo perdido y pueden aumentar su consumo. América del Norte, recuperará su apertura y al disponer de empresas que son netas triunfadoras de la crisis (tecnológicas, farmacéuticas, distribución, etc.) puede dar sorpresas de crecimiento.  En América del sur ya existía una tendencia de paso desde alta graduación a vino; en algunos países como México muy evidente. Esta senda se recuperará tras la crisis económica.

 

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