Bodegas Riojanas cerró el ejercicio 2025 con unas pérdidas consolidadas de 8,6 M€, después de que el nuevo Consejo de Administración revisara las cuentas correspondientes al segundo semestre del año e incorporara ajustes contables que aumentan en 4,07 millones de euros el resultado negativo inicialmente presentado.
La reformulación de las cuentas pone de manifiesto el deterioro de la situación financiera que atravesaba la histórica bodega de Cenicero antes de su proceso de reestructuración. De hecho, la compañía se acogió al preconcurso de acreedores el pasado mes de febrero y, tras la entrada de Vintae como accionista mayoritario, el nuevo equipo gestor ha procedido a revisar la información financiera del ejercicio.
El empeoramiento de los resultados también se refleja en la evolución del negocio. La cifra de ventas descendió hasta los 13,54 M€, un 15,8 % menos que en 2024, cuando alcanzó los 16,09 millones. Al mismo tiempo, el margen bruto cayó desde los 7,79 M€ hasta los 4,22 millones, reduciendo su peso sobre las ventas del 48,4 % al 31,2 %.
Asimismo, el resultado de explotación empeoró de forma significativa. Las pérdidas operativas pasaron de 1,66 M€ en 2024 a 6,7 millones en 2025, una evolución que la compañía atribuye principalmente a los ajustes realizados en la valoración de existencias y a la revisión de los estados financieros.
La revisión también afecta a la rentabilidad para los accionistas. El resultado por acción se situó en -1,79 euros, frente a los -0,56 euros del ejercicio anterior, lo que prácticamente triplica las pérdidas por título.
El nuevo Consejo de Administración, presidido por Richi Arambarri tras la entrada de Vintae en el capital de la empresa, asegura que su prioridad pasa por transparentar las cuentas, normalizar la actividad comercial y cumplir los compromisos con clientes y acreedores. La nueva dirección estudia además la posibilidad de reclamar responsabilidades a la anterior administración por la gestión realizada.
La reestructuración culminó el pasado mes de julio con la entrada de Vintae, a través de Gevisa Wine Capital, como accionista mayoritario con el 90 % del capital. La operación ha supuesto una inversión de 12 M€ para cancelar la deuda financiera de la compañía, a la que se suma una línea de financiación de hasta cinco millones destinada a respaldar esta nueva etapa.
