La D.O. CAVA cerró 2025 con una caída del 12,88% en ventas, marcada por la falta de producto derivada de la sequía. En contraste, los segmentos de mayor valor añadido continúan creciendo y ganando peso en el mercado. La estrategia de premiumización se consolida como eje del sector.
La D.O. CAVA ha cerrado el ejercicio 2025 con 190 M de botellas comercializadas, lo que supone un descenso del 12,88% respecto al año anterior. La caída responde principalmente a las limitaciones de producción derivadas de la sequía de los últimos años, que han condicionado la disponibilidad de producto, y no a una contracción de la demanda.
En este contexto, los segmentos de mayor valor añadido mantienen una evolución positiva. Los Cavas de Guarda Superior —Reserva, Gran Reserva y Cava de Paraje Calificado— han incrementado sus ventas un 1,41%. Dentro de este grupo, destacan los Cavas Gran Reserva, con un crecimiento del 6,09%, y especialmente los Cavas de Paraje Calificado, que registran un aumento del 82,35%.
El presidente del Consejo Regulador de la D.O. CAVA, Javier Pagés, subraya que estos segmentos “representan un gran potencial de crecimiento para el futuro de la categoría”. En este sentido, afirma que “2025 ratifica como la D.O. ha apostado claramente por la valorización, la calidad, las largas crianzas y la zonificación del origen”.
Pagés incide en que “los datos muestran que, incluso en un año condicionado por la sequía, los segmentos de mayor valor añadido siguen ganando peso dentro de la categoría”, lo que, a su juicio, avala la estrategia de premiumización impulsada en los últimos años.
En paralelo, la D.O. CAVA ha intensificado su actividad internacional. Durante 2025 recibió a más de 200 profesionales —el 72% internacionales— en visitas y misiones inversas, con más de 100 visitas a bodegas. También reforzó su plan de comunicación con un encuentro profesional en Canadá y seis actos en Japón que reunieron a 230 profesionales.
El congreso internacional Cava Meeting celebró su segunda edición con más de 120 asistentes, el 60% internacionales, y se complementó con dos presentaciones en Nueva York y Londres con 92 profesionales. En el ámbito formativo, Cava Academy incrementó en 150 el número de formadores, con un 62% de alumnos internacionales y más de 760 profesionales certificados.
En términos de mercado, las exportaciones —113,9 millones de botellas— reflejan un descenso del 18,68%, mientras que el mercado interior, con 76,1 millones de botellas, cae un 2,48% en volumen pero crece en valor. Entre los principales mercados internacionales, Bélgica (-13,54%), Estados Unidos (-18,42%), Reino Unido (-11,99%) y Suecia (-13,40%) registran retrocesos significativos.
Por el contrario, algunos países muestran evolución positiva, como Países Bajos (1,17%), Noruega (6,60%), Letonia (22,34%), Lituania (1,04%) y Corea del Sur (6,81%). También destacan mercados emergentes como Brasil (+6,43%) y México (+12,17%).
El sector mantiene, no obstante, un peso relevante en la economía vitivinícola. El Cava representa el 90,3% del total de espumosos en Cataluña y el 73,8% en España. Según Pagés, estos datos certifican que “el Cava es una gran marca y que el consumidor avala el sello de la D.O.”.
Además, el Cava supone el 60% de la producción de uva con denominación de origen en Cataluña y el 70% del viñedo catalán con D.O. se destina a su elaboración. Asimismo, representa el 35% de las exportaciones de vino con denominación de origen de España y sigue siendo el vino español más exportado, con presencia en más de 130 países.
El presidente del Consejo Regulador destaca que este sello de origen implica “un compromiso con la calidad mediante controles independientes, trazabilidad y mejora continua”, y subraya el impacto social del sector, con 38.000 hectáreas de viñedo, 5.957 explotaciones, 6.200 familias de viticultores, 200 bodegas y alrededor de 12.000 empleos directos e indirectos.
Pagés también pone el acento en la “unidad en la diversidad” de la D.O. CAVA, señalando que “existen modelos distintos que comparten una visión común basada en el origen, la calidad y el prestigio del Cava”.
De cara al futuro, apunta a un contexto favorable vinculado a las tendencias globales de consumo hacia vinos de menor graduación alcohólica, menos azucarados y con mayor protagonismo de los blancos y espumosos. “El Cava está plenamente alineado con las grandes tendencias de futuro del sector del vino: calidad, sostenibilidad y territorio”, concluye
