El Somontano no se entiende sin las bodegas ENATE y LAUS. Ambas, bajo el mismo grupo, representan dos visiones complementarias del vino: una ligada al arte y la vanguardia técnica (ENATE), y otra al paisaje, la pureza varietal y la armonía con la naturaleza (LAUS).
ENATE, desde su fundación en los años noventa, ha cimentado su reputación combinando excelencia enológica con arte contemporáneo. Cada botella es una declaración de intenciones: vinos precisos, equilibrados, con personalidad y envejecimientos bien medidos. Las catas verticales recientes demuestran una evolución notable: añadas que ganan complejidad sin perder frescura, especialmente en sus tintos de guarda y blancos fermentados en barrica. La apuesta por varietales como Cabernet Sauvignon, Merlot o Gewürztraminer refleja un trabajo de precisión tanto en viñedo como en bodega.
LAUS fundada en 2002, por su parte, es sinónimo de serenidad. Una edificación moderna y minimalista integrada con la naturaleza. Ubicada en un entorno privilegiado, sus vinos expresan honestidad varietal y frescura mediterránea. Garnachas, Syrah o Chardonnay se presentan con limpieza, intensidad aromática y una boca fácil, pero con carácter. Sus blancos jóvenes y rosados se han convertido en referentes por su perfil aromático y perfil gastronómico.
Tiene capacidad para la elaboración de 3.000.000 de botellas; un total de 100 hectáreas de viñedo propio y la cava de barricas albergar un total de 4.000. La línea de embotellado está dotada con una tecnología que permite un rendimiento de 5.000 botellas por hora.
Ambas bodegas han apostado también por un enoturismo bien pensado, profesional, con espacios que respetan la arquitectura del paisaje y propuestas que acercan el vino al visitante sin artificios. ENATE, galardonada como mejor bodega abierta al turismo, y LAUS, con su jardín de variedades, demuestran que el vino se comunica también desde la experiencia.
Hoy, el grupo demuestra que tradición e innovación no son caminos opuestos, sino complementarios. Con vinos que envejecen con solidez y proyectos que miran al futuro, ENATE y LAUS son ya parte indispensable de la identidad vinícola aragonesa.








