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Luis Planas participó, el pasado 13 de septiembre, en la reunión de ministros de Agricultura del G-20, celebrada en Brasil. En la misma manifestó que el Gobierno de España trabaja en la elaboración de una ley de agricultura familiar para apoyar su papel estratégico en el desarrollo socioeconómico y medioambiental del medio rural.

Luis Planas ha participado, en Cuiabá (Brasil), en la segunda sesión de la reunión de ministros de Agricultura del G-20, que ha debatido sobre las prioridades 3 y 4 de la declaración ministerial:  potenciar el papel esencial que juegan los pequeños agricultores, pueblos indígenas y comunidades locales en la agricultura (prioridad 3) y  promover la integración de la pesca y la acuicultura sostenibles en las cadenas de valor locales y globales (prioridad 4).

Para garantizar su viabilidad, el ministro ha expresado la necesidad de que este tipo de agricultura tenga acceso a una financiación que le permita implementar las nuevas tecnologías y la innovación. A este respecto, ha recordado que el Gobierno de España trabaja ya en una ley de agricultura familiar para apoyar su papel estratégico en el desarrollo socioeconómico y medioambiental del medio rural.

También ha valorado las políticas que impulsa España a favor de las comunidades rurales, con el foco puesto en la inclusión de las mujeres y el relevo generacional.

Por primera vez, en los debates del G-20 se ha reconocido el papel clave de la pesca y la acuicultura para alcanzar la seguridad alimentaria global al proporcionar una proteína de alto valor biológico y una baja huella hídrica y de carbono.

Compromiso con la sostenibilidad de la agricultura

Durante la primera sesión, celebrada el día 12 de septiembre,  los ministros abordaron las prioridades 1 y 2 de la declaración ministerial,  sobre sostenibilidad de la agricultura y de los sistemas alimentarios (prioridad 1)  y acerca de cómo mejorar la contribución del comercio internacional para la seguridad alimentaria y la nutrición (prioridad 2).

En esta sesión, Planas subrayó que la sostenibilidad de la producción de alimentos, en su vertiente económica, social y ambiental, constituye un firme compromiso del sector agroalimentario español. “El principal desafío consiste en transformar los sistemas alimentarios para hacerlos más justos, sostenibles, pero a la vez rentables con el fin de garantizar la seguridad, el desarrollo rural y el uso sostenible de los recursos”, apuntó.

El ministro aseguró que unos sistemas alimentarios más sostenibles contribuyen de manera decisiva a cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Para lograrlo, el ministro apuntó la necesidad de cambiar los modelos productivos para ofrecer alimentos a una población creciente, con un uso más sostenible de los recursos naturales, como el agua y el suelo.

Las nuevas tecnologías y la innovación son herramientas clave de esta nueva agricultura del siglo XXI, siempre desde la premisa de que la agricultura debe ser una parte de la solución, no un problema, según Planas.

Asimismo, señaló que el comercio internacional de alimentos juega un papel esencial a la hora de garantizar la seguridad alimentaria de la población mundial y abogó por mantener y profundizar en el vigente sistema comercial multilateral, transparente, justo y basado en normas de la OMC.

 

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