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La Comisión ha presentado el 19 de febrero su visión de la agricultura y la alimentación, una ambiciosa hoja de ruta para el futuro de la agricultura y la alimentación en Europa. Esta hoja de ruta, según la Comisión, allana el camino para un sistema agroalimentario atractivo, competitivo, resiliente, orientado al futuro y justo.

Una mayor simplificación de las políticas y una mayor adopción de la innovación y la digitalización son requisitos previos para todas las acciones descritas en la hoja de ruta. Más adelante en 2025, la Comisión propondrá un paquete completo de medidas para simplificar el marco legislativo agrícola actual, así como una estrategia digital de la UE para la agricultura con el objetivo de apoyar la transición a una agricultura adaptada digitalmente.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha declarado que “Nuestros agricultores son fundamentales para el sistema de producción de alimentos de la UE. Es gracias a su duro trabajo diario que todos tenemos alimentos seguros y de alta calidad. Sin embargo, nuestros agricultores se enfrentan a los crecientes desafíos de la competencia mundial y el cambio climático. Es por lo que ahora estamos proponiendo una estrategia integral que hace que la agricultura sea más atractiva, resiliente y sostenible”.

La hoja de ruta describe cuatro áreas prioritarias:

Un sector atractivo: la agricultura debe tener la estabilidad necesaria para alentar a los jóvenes a ingresar en la profesión, incluso mediante ingresos justos y un apoyo público mejor orientado. También necesitan recibir apoyo activo para aprovechar los beneficios de la innovación y los nuevos modelos de negocio, incluidos los créditos de carbono y de naturaleza, como fuentes complementarias de ingresos. La Comisión se ha comprometido a garantizar que los agricultores no se vean obligados a vender sistemáticamente sus productos por debajo de los costos de producción, y adoptará medidas concretas para tal fin, incluso mediante la revisión de la Directiva sobre prácticas comerciales desleales. La Comisión también presentará una Estrategia de Renovación Generacional en 2025, con recomendaciones sobre las medidas necesarias tanto a nivel de la UE como a nivel nacional/regional para abordar las barreras que impiden que los jóvenes y los nuevos ingresen a la profesión.

Un sector competitivo y resiliente: la UE seguirá priorizando la seguridad y la soberanía alimentarias de diversas maneras. Se utilizarán al máximo las negociaciones y los acuerdos comerciales, al tiempo que se protegen los intereses de los agricultores europeos. La hoja de ruta también responde a las peticiones de los agricultores, los ciudadanos y la sociedad en general de una mayor armonización de las normas de producción de los productos importados para garantizar que las ambiciosas normas de la UE no generen desventajas competitivas, al tiempo que se ajustan a las normas internacionales. Por este motivo, la Comisión empezará a tomar medidas en 2025 para evaluar el impacto de una mayor coherencia de las normas en lo que respecta a los plaguicidas peligrosos prohibidos en la UE y al bienestar animal. Además, la aplicación y los controles rigurosos de las normas de seguridad alimentaria siguen siendo una prioridad innegociable. La Comisión reforzará su atención a la ganadería para fomentar el futuro a largo plazo del sector.

Un sector a prueba de futuro: el sector agrícola europeo desempeña un papel importante en la transición hacia una economía baja en carbono. El documento presentado reconoce la necesidad de conciliar la acción climática con la seguridad alimentaria y los retos específicos a los que se enfrenta el sector. Los agricultores deben ser recompensados ​​por adoptar prácticas respetuosas con la naturaleza. En este contexto, la Comisión estudiará detenidamente cualquier nueva prohibición del uso de plaguicidas si no hay alternativas disponibles en un plazo razonable y agilizará el acceso a los bioplaguicidas en el mercado de la UE. La Comisión también desarrollará un sistema voluntario de evaluación comparativa, la “brújula de sostenibilidad en las explotaciones agrícolas”, para ayudar a los agricultores a medir y mejorar el rendimiento de sus explotaciones. También se preparará una estrategia de resiliencia hídrica para abordar la necesidad apremiante de un uso más eficiente del agua.

Condiciones de vida y de trabajo justas en las zonas rurales: la Comisión presentará un Plan de acción rural actualizado para garantizar que las zonas rurales sigan siendo vibrantes, funcionales y profundamente vinculadas al patrimonio cultural y natural de la UE. También se pondrá en marcha un diálogo alimentario anual con una amplia gama de actores, incluidos los consumidores, los agricultores, la industria y las autoridades públicas para encontrar soluciones a cuestiones como la asequibilidad de los alimentos y la innovación. La Comisión también estudiará de cerca la reducción del desperdicio de alimentos y la respuesta a las preocupaciones sociales en materia de bienestar animal. De cara al futuro, la futura política agrícola común (PAC), como parte de la próxima propuesta del MFP, será más sencilla y específica, y el apoyo estará más dirigido a los agricultores que participan activamente en la producción de alimentos, con especial atención a los jóvenes agricultores y a los que cultivan en zonas con limitaciones naturales. Se dará prioridad a los incentivos, en lugar de a las condiciones.

 

 

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