La inflación se moderó en enero impulsada por el descenso de los precios energéticos, especialmente la electricidad. La patronal prevé que durante 2026 se mantenga por debajo del 3% con una media anual cercana al 2%. Los alimentos sin elaborar continúan siendo el componente más inflacionista.
La CEOE anticipa una inflación más contenida en 2026, con tasas inferiores al 3% durante todo el ejercicio y un promedio anual ligeramente por encima del 2%. La previsión se apoya en la evolución registrada en enero, cuando la inflación general se redujo al 2,3%, seis décimas menos que en diciembre, mientras que la subyacente permaneció en el 2,6%.
La desaceleración de la inflación general se explica principalmente por la caída de los precios energéticos, en especial la electricidad, tras desaparecer el efecto base del cambio del IVA.
En la Unión Monetaria, el IPC armonizado bajó hasta el 1,7%, mientras que en España descendió al 2,4%, reduciéndose el diferencial a siete décimas.
Los precios energéticos registraron una notable desaceleración, con una tasa del −2,5% frente al 3,4% de diciembre. Influyó el menor incremento de la electricidad y la mayor caída de carburantes y combustibles. La comparación vuelve a realizarse con precios con IVA del 21%, lo que elimina el efecto estadístico del año anterior.
El petróleo subió durante enero hasta 66,6 dólares por barril de media, un 6,5% más que en diciembre, aunque en términos interanuales sigue siendo inferior. A comienzos de febrero continuó aumentando hasta 70,2 dólares por barril. Aun así, se prevé una senda bajista en los próximos meses por el mayor crecimiento esperado de la oferta frente a la demanda, aunque las tensiones geopolíticas podrían provocar repuntes.
Los alimentos sin elaboración desaceleraron ligeramente su crecimiento interanual hasta el 6,1%, manteniéndose como el principal componente inflacionista.
Dentro de la inflación subyacente, los servicios redujeron su tasa al 3,6%, los bienes industriales sin energía al 0,6% y los alimentos elaborados, bebidas y tabaco se mantuvieron en el 2,1%.
De cara a 2026, se espera que tanto alimentos no elaborados como productos energéticos contribuyan a moderar la inflación. Sin embargo, los aumentos del salario mínimo y de los salarios, junto con la existencia de vacantes en algunos sectores, podrían mantener la resistencia a la baja del componente de servicios.
Con el dato de enero de 2026 entra en vigor la nueva base 2025 del IPC, adelantada un año para aplicar la nueva clasificación internacional de consumo ECOICOP v2 de forma conjunta en el IPC y el índice armonizado europeo.
