La vendimia en la D.O. Valencia, una de las más tempranas de su historia, comenzó el 3 de agosto tras adelantarse unos 15 días por las altas temperaturas. La Denominación prevé una recuperación de la producción respecto a 2025, con incrementos que en algunas zonas pueden llegar al 50%.
Las sucesivas olas de calor de junio y julio y el estrés térmico sufrido por las plantas durante las primeras semanas del verano aceleraron la maduración y propiciaron un inicio de campaña excepcionalmente temprano. La recolección arrancó en la zona de Clariano con las variedades de maduración más precoz y se ha extendido progresivamente a Alforins, Valentino y Moscatel.
Las primeras uvas que llegaron a las bodegas fueron Chardonnay, Gewürztraminer, Moscatel de grano menudo, Viognier y Sauvignon Blanc. Posteriormente se han ido incorporando otras variedades blancas y tintas conforme alcanzaban el grado de madurez adecuado.
Las perspectivas de producción mejoran respecto a la pasada campaña, aunque con diferencias importantes entre zonas. En Clariano y Alforins las estimaciones apuntan a un incremento de alrededor del 25% frente a 2025, si bien el volumen todavía se mantendría por debajo de lo que puede considerarse una cosecha normal.
En esta parte de la denominación, Bodega La Viña había recogido ya más de 2,5 millones de kilos de uva, principalmente variedades blancas como Chardonnay, Sauvignon Blanc, Verdil y Gewürztraminer, además de tintas como Merlot, Tempranillo, Syrah y Tintorera.
Las previsiones son aún más elevadas en la zona de Valentino, donde algunas bodegas estiman que la cosecha podría aumentar alrededor de un 50% respecto al pasado año. En Moscatel también se espera una producción superior, aunque de forma más moderada.
El calendario presenta, no obstante, importantes diferencias dentro de la propia DO. Mientras buena parte de las zonas productoras se encuentran ya en plena actividad, en Alto Turia todavía no había comenzado la recolección a finales de agosto. Su mayor altitud determina un ciclo vegetativo más tardío y un ritmo de maduración diferente.
El estado sanitario constituye otro de los aspectos favorables de la campaña. Hasta el momento, la incidencia de plagas y enfermedades fúngicas ha sido reducida y las uvas llegan a las bodegas con buenas condiciones sanitarias y de calidad.
La evolución de las temperaturas durante las próximas semanas será determinante para las variedades que todavía permanecen en el viñedo. El fuerte adelanto de este año confirma además una tendencia que viene observándose durante las últimas campañas, con vendimias cada vez más tempranas condicionadas por unas temperaturas más elevadas.
