Para ASAJA y asociaciones agrarias europeas, Europa castiga al agricultor con nuevos aranceles a fertilizantes que pondrán en riesgo la rentabilidad de las explotaciones. También lamenta que ni siquiera se aceptaran las enmiendas centradas en flexibilizar la Directiva sobre Nitratos mediante el uso de fertilizantes RENURE .
El Parlamento Europeo ha aprobado el 22 de mayo, con 411 votos a favor, 100 en contra y 78 abstenciones, una nueva legislación que impone aranceles de hasta el 100 % a los fertilizantes nitrogenados procedentes de Rusia y Bielorrusia. La medida, entrará en vigor el próximo 1 de julio y se aplicará de forma progresiva durante tres años, ha sido adoptada sin una evaluación seria del impacto que tendrá sobre los agricultores europeos.
El Parlamento Europeo votó por amplia mayoría a favor del informe de la eurodiputada Inese Vaidere (PPE, LV) relativo a la modificación de los aranceles sobre las importaciones de fertilizantes procedentes de Rusia y Bielorrusia, rechazando así todas las enmiendas propuestas. Por lo tanto, la propuesta de la Comisión se hará efectiva, con la consiguiente aplicación de nuevos aranceles a partir del 1 de julio de 2025, como ya hemos comentado. «Las comunidades agrarias entendemos y compartimos el objetivo general de las instituciones europeas. Sin embargo, el desdén que muestran a la hora de buscar alternativas, así como la ausencia de una evaluación de impacto y la falta de claridad acerca de las consecuencias en el mercado siguen siendo asuntos extremadamente problemáticos», señalan el Copa y la Cogeca.
En el Copa y la Cogeca somos conscientes del contexto geopolítico que ha impulsado la iniciativa de la Comisión y la decisión de los colegisladores de apoyarla. Así pues, si bien reconocemos los objetivos más amplios de la política exterior, debemos subrayar las graves consecuencias económicas y operativas que esta propuesta representa para el sector agrícola de la UE. Pese a las promesas formuladas por la Comisión antes de la votación acerca de la vigilancia del mercado, los fertilizantes (que representan enormes costes para el sector) siguen generando gran preocupación, al tiempo que ponen en tela de juicio tanto la competitividad como el futuro de la agricultura europea.
Habida cuenta de lo que está en juego, es difícil entender por qué la propuesta no se ha acompañado, al menos, de una evaluación de impacto y de una estrategia clara de diversificación, manifiestan las asociaciones agrarias. Si la Unión Europea está verdaderamente decidida a reducir su dependencia de los fertilizantes rusos y bielorrusos, debe presentar una alternativa creíble y con futuro, apuntan desde las asociaciones.
A pesar del resultado de esta votación, la posición del Copa y de la Cogeca no ha cambiado, ya que la raíz del problema sigue sin resolverse y es probable que aflore de nuevo. «Instamos a que se ponga en marcha una estrategia de diversificación que goce de un enfoque lleno de ambición».
Por otra parte, para salvaguardar la resiliencia y la sostenibilidad de la agricultura comunitaria, el Copa y la Cogeca «instamos a la Comisión y a los colegisladores a emplear un enfoque global con el cual fomentar soluciones en el marco de la economía circular. Las mismas deben servir para garantizar la recuperación y reutilización de nutrientes en el seno de la Unión Europea, en especial, mediante el uso de materiales procedentes del RENURE, es decir, el nitrógeno recuperado a partir del estiércol, y de digestatos, todo ello con el fin de reducir la dependencia de los fertilizantes elaborados a partir de combustibles fósiles. Asimismo, solicitamos una excepción a la Directiva sobre nitratos que permita un mayor uso de estiércol en prados y otros cultivos, lo cual supone una medida neutra en lo que respecta a la protección de las aguas frente la contaminación por nitratos. El Copa y la Cogeca pedimos una dispensa de carácter estructural, dados los múltiples beneficios de tal medida».
Las asociaciones también exhortan a que se eviten los solapamientos normativos mediante la armonización de la Directiva sobre nitratos, los límites de cadmio en los fertilizantes fosfatados y el mecanismo de ajuste en frontera por emisiones de carbono (CBAM, por sus siglas en inglés). «Es importante asegurarse de que no se castigue a los agricultores una y otra vez por cumplir políticas medioambientales y comerciales que se solapan. Además, es fundamental garantizar que se disponga de rutas de abastecimiento alternativas mediante la eliminación de las medidas antidumping y de los aranceles a la importación de fertilizantes procedentes de destinos fiables y sostenibles que no sean rusos ni bielorrusos», aseguran las asociaciones agrarias.
Por último, es capital que se alcance una mayor transparencia de mercado mediante la notificación mensual de los precios de los fertilizantes en todos los Estados miembros, como también lo es plantearse el desarrollo de una herramienta de gestión de riesgos para toda la cadena de suministro de fertilizantes.
«Dado que el mercado de los abonos sigue siendo relativamente opaco y especialmente frágil, desde el Copa y la Cogeca permanecemos atentos a dichas cuestiones e instamos a las autoridades europeas, y más concretamente a la Comisión, a que se mantengan ojo avizor. No podemos permitir que se sigan socavando ni la viabilidad económica de las explotaciones agroganaderas, ni la seguridad alimentaria de millones de personas a lo largo y ancho de la Unión Europea» enfatizan desde las organizaciones agrarias europeas.
Desde España, ASAJA lamenta que ni siquiera se aceptaran las enmiendas 3 y 4, centradas en flexibilizar la Directiva sobre Nitratos mediante el uso de fertilizantes RENURE y establecer mecanismos de transparencia y mitigación del impacto económico. “Se nos impone una restricción sin alternativas viables y sin levantar, por ejemplo, los derechos antidumping a fertilizantes de países como EE.UU. o Trinidad y Tobago”, señalan.
Además, la organización recuerda que la reforma pendiente de la Directiva de Nitratos —clave para permitir el uso de fertilizantes orgánicos regenerados— sigue bloqueada, a pesar de su potencial para avanzar en sostenibilidad y circularidad.
“El campo europeo lleva meses advirtiendo de esta amenaza, y hoy Bruselas ha decidido no escuchar”, subrayan desde ASAJA, que reclama con urgencia un “Plan B” que incluya:
– La eliminación de aranceles y medidas antidumping a fertilizantes de países alternativos.
– La reforma inmediata de la normativa que impide el uso eficiente de nutrientes RENURE.
– La puesta en marcha de mecanismos automáticos de salvaguarda si los precios se disparan.
– Compensaciones directas ante la subida de costes.
“Sin fertilizantes asequibles, no hay producción viable. Y sin rentabilidad, el abandono de tierras cultivables será inevitable”, advierte ASAJA. La organización seguirá trabajando para que Europa rectifique antes de que sea demasiado tarde.
