Los hogares españoles siguen sin alcanzar las recomendaciones nutricionales básicas, con déficits en alimentos clave como frutas, pescado o legumbres. La presencia de menores y la falta de tiempo agravan la calidad de la dieta, según un estudio de Fundación EROSKI.
Los hogares con niños son los que presentan el peor perfil alimentario en España. Así lo concluye el estudio “¿Cómo comemos? Análisis del consumo de alimentos y bebidas desde una perspectiva nutricional (2022-2024)”, elaborado a partir de datos del Panel de Consumo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y publicado por la Fundación EROSKI.
El análisis muestra que, en 2024, los alimentos de consumo recomendado representan el 73,45% del total, frente al 26,55% de productos ocasionales. Sin embargo, ninguna de las categorías clave alcanza los niveles aconsejados: el consumo se queda en el 64,5% en frutas y hortalizas, el 60,8% en pescado, el 44,9% en frutos secos y el 26,9% en legumbres.
La presencia de menores en el hogar es uno de los factores más determinantes. Los hogares sin niños alcanzan un 74,18% de consumo de alimentos más recomendados, frente al 71,66% en hogares con niños de 0 a 6 años y el 70,46% en los de 6 a 15 años. Además, el consumo diario de productos saludables cae más de 7 puntos respecto a los hogares sin menores, con menor ingesta de fruta, verduras y pescado y mayor presencia de comida precocinada y productos dulces.
El tiempo disponible también influye de forma clara. En los hogares donde la persona responsable de compra está activa laboralmente, el peso de los alimentos recomendados es del 72,13%, frente al 74,88% en hogares con responsables no activos. Esta diferencia se traduce en menor consumo de frescos y mayor presencia de productos de conveniencia.
La edad mejora el patrón alimentario, aunque con señales de deterioro reciente. El consumo diario recomendado pasa del 37,11% en menores de 35 años al 47,93% en mayores de 65, con más fruta y pescado y menos productos no recomendados. No obstante, en este último grupo se detecta un retroceso de 0,9 puntos en la calidad global de la dieta.
El tamaño del hogar y la tipología familiar también condicionan la alimentación. Los hogares unipersonales alcanzan un 74,89% de consumo recomendado, frente al 71,63% en hogares de cuatro o más miembros. Por perfiles, los retirados presentan la dieta más equilibrada (77,33%), mientras que jóvenes independientes y hogares monoparentales quedan por debajo de la media.
El estudio identifica además tendencias preocupantes: aumenta el consumo de carne —incluida la procesada— y disminuye el de pescado, junto a una mayor presencia de productos de conveniencia. Estos cambios reflejan una pérdida progresiva de adherencia a la dieta mediterránea y evidencian que la alimentación en España sigue teniendo margen de mejora.
