La Denominación Específica Vinos de Madrid arrancó en marzo de 1986, fecha en que fue aprobada por el Ministerio de Agricultura, siendo en noviembre de 1990 cuando quedó reconocida oficialmente como Denominación de Origen Vinos de Madrid.
La superficie de viñedo en la Comunidad de Madrid es de 8.070 hectáreas de viñedo. La DOP Vinos de Madrid se extiende a lo largo de 5.898 hectáreas. La Comunidad cuenta con 49 bodegas, de las que 11 son bodegas cooperativas. La producción de vino en la última campaña se situó en los 61.189 hectolitros.
Tradicionalmente, el viñedo en Madrid se cultiva en vaso. Un sistema de conducción que permite una perfecta adaptación al cultivo en secano, el más extendido en la región. Sin embargo, en los últimos años están apareciendo conducciones en espaldera y/o el riego por goteo.


Un recorrido en el tiempo
Las plantaciones más antiguas de Madrid, situadas en el término municipal de Pelayos de la Presa, datan del siglo XII; actualmente situadas en la subzona de San Martín de Valdeiglesias.
Según se publica en la página web de la Denominación, la producción de vino en Madrid fue cobrando importancia durante los siglos XIII y XIV, en los que comenzó a tomar cuerpo la “denominación” Vinos de Tierra de Madrid. Pero también las instituciones municipales, los concejos, explotaban sus propias viñas. En la ciudad de Madrid, como en otras castellanas, unos oficiales municipales llamados “viñaderos” eran los encargados de la custodia de las viñas del Concejo.
Los vinos madrileños llegan al siglo XV con un aura de prestigio, plasmado en citas literarias, como las del Arcipreste de Hita. En la segunda mitad del siglo, la autoridad municipal tuvo que dictar medidas proteccionistas, bien por abundancia de la producción de la ciudad, bien por la venta fraudulenta de vinos de otras procedencias.
En la segunda mitad del siglo XV, comienza también a fraguarse el prestigio de los vinos de San Martín de Valdeiglesias, que perduraría durante los siglos siguientes. En esas fechas estos vinos son citados por muchos autores, como Jorge Manrique, Francisco de Rojas, Miguel de Cervantes, Juan Ruiz de Alarcón y Lope de Vega, entre otros.
Madrid llega al siglo XX con más de 60.000 hectáreas de viñedo; hasta que, en 1914, se detecta por vez primera la filoxera en San Martín de Valdeiglesias. La plaga se extiende rápidamente, arruinando el viñedo madrileño y provocando un cambio sustancial en sus vinos. Por este motivo, en 1935 la superficie de viñedo se había reducido a 33.448 hectáreas, poco más de la mitad. A esto se sumó la Guerra Civil Española, que también azotó al viñedo provincial, llegándose en 1939 a un total de 30.652 hectáreas. Como ya se dijo, en noviembre de 1990 es reconocida oficialmente la D.O. Vinos de Madrid.

En dicha Denominación existen cuatro subzonas. La de Arganda del Rey, que cuenta con 30 municipios, 28 bodegas y 1.415 viticultores, es la más importante.
La subzona de Navalcarnero, que recoge los 19 municipios del área central sur de la Comunidad de Madrid, cuenta con 5 bodegas y 337 viticultores. Es la subzona de menor en extensión y el 15% de la producción anual.
La subzona San Martín de Valdeiglesias, la más occidental de la región madrileña, abarca 9 términos municipales, en los cuales se distribuyen 18 bodegas inscritas en la D.O. Vinos de Madrid y 775 viticultores.
Por último, está la pequeña subzona de El Molar, con cuatro industrias elaboradoras y 23 viticultores. Cabe destacar que aquí ya en la Edad Media Temprana se pueden encontrar los primeros signos de actividad vitivinícola, que se concretan en las Cuevas del Vino de El Molar. Las más antiguas, de origen árabe, datan de los siglos IX y X. La primera constancia escrita de existencia de viñedo en San Agustín de Guadalix es del siglo XIII y del resto de municipios del siglo XIV. Esta actividad se ha mantenido hasta nuestros días.
Variedades de uva
Las variedades principales o preferentes son las que otorgan singularidad a cada una de las cuatro subzonas. En cuanto a las variedades preferentes de uva blanca, son la autóctona Malvar en Arganda, Navalcarnero y El Molar y la tradicional Albillo Real en San Martín. En lo que se refiere a las variedades de uva tinta, las reinas son Tinto Fino (Tempranillo), en Arganda, y Garnacha Tinta en Navalcarnero, El Molar y San Martín de Valdeiglesias.
También hay otras variedades de vid autorizadas en la Denominación de Origen, algunas tradicionales y otras foráneas: Negral (Garnacha Tintorera), Graciano, Merlot, Syrah, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Airén, Moscatel de Grano Menudo, Torrontés (Alarije), Macabeo, Parellada y Sauvignon Blanc.
La variedad principal más extendida en la Denominación de Origen es la Garnacha tinta o Aragonés: representa en torno al 75% del viñedo existente en las subzonas de Navalcarnero, San Martín y El Molar. Cuando alcanza la madurez, da lugar a vinos con alto contenido en alcohol y buena acidez. La segunda variedad en importancia es la Tinto Fino o Tinto de Madrid, sinónimos regionales del Tempranillo. Mayoritariamente en la subzona de Arganda, sostiene producciones medias.
En uva blanca, la variedad más presente en las subzonas de Arganda y Navalcarnero es Malvar. Existe cierta confusión entre la Malvar y Airén, ya que aparecen mezcladas en algunas plantaciones antiguas. Las uvas de Malvar producen vinos con un contenido medio-bajo en alcohol y una acidez media-baja, muy aptas para las elaboraciones tradicionales sobremadre. En la zona de San Martín, la uva blanca principal es la Albillo Real, que produce vinos con alto contenido en alcohol y acidez media-baja muy personales.


Dejando atrás su historia, hoy en día los vinos de Madrid se han posicionado en el mercado de la capital y se están abriendo un hueco en los mercados internacionales gracias a su calidad.
Buen ejemplo de ello son los premios que han conseguido en los Bacchus 2024. Así, Bodegas Nueva Valverde ha conseguido el Gran Oro por su ‘750 Máximo Décimo’. Además, otros nueve oros han venido a Madrid: Tinta Castiza (2022), de Tinta Castiza; El Regajal Selección Especial (2022), de El regajal; Fabio (2019), de Val Azul; Val Azul (2019), de Val Azul; Y Volarás (2021), de Vinícola de Arganda; Sin Razón (2019), de Vinícola de Arganda; Grego Crianza (2020), de Vinos Jeromín; Félix Martínez “Cepas Viejas” (2018), de Vinos Jeromín, Ensayo 2019, de Las Moradas. El reparto de reconocimientos termina con una Plata para Pedro García fermentado en barrica (2022), de Bodegas y Viñedos Pedro García. Otro vino de Madrid, Y volarás (2021), de Vinícola de Arganda, se hizo con el Gran Oro en la edición VinEspaña 2024 – Y volarás (2021), Vinícola de Arganda: Gran Oro.


