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El pasado 27 de mayo, el pleno de la DO Cava ha aprobado una serie de medidas con las que afrontar los excedentes de vino base y uvas que tensionan el mercado. Las medidas también quieren dar respuesta a las dificultades adicionales que suponen para este sector los graves efectos originados por la pandemia COVID-19.

Nunca anteriormente se habían adoptado unas restricciones productivas tan a la baja. Restricciones que reducen a 10.000 kilos de uva por hectárea, los 12.000 kilos habituales, que podrán cosecharse para la DO Cava la próxima vendimia.

Las nuevas normas irán acompañadas de un incremento del número de verificadores para el control a pie de viña, así como en bodega, en aras de dar la máxima garantía al consumidor.

El presidente de la DO Cava, Javier Pagés, afirma que “las medidas aprobadas persiguen contribuir a mitigar la situación de gran desequilibrio entre la oferta y la demanda”. Añade, además, que “nuestra obligación es intentar revertir la situación ya que sería irresponsable seguir incrementando la producción, lo que contribuiría aún más a tensionar a la baja los precios de las uvas y de los vinos base Cava”.

Igualmente, Javier Pagés se muestra convencido de que, “una vez más el sector saldrá fortalecido de la crisis si somos capaces de trabajar con rigor y control, y sobre todo desde la unidad. Se han tomado decisiones mirando a largo plazo con el esfuerzo de todos, pensando en el bien común, por encima de los intereses individuales.”

Por otra parte, se espera la convocatoria de un nuevo pleno, antes de la llegada de las vacaciones de verano, de forma presencial, en el que aprobar la nueva zonificación y segmentación de la DO Cava, unos esperados cambios normativos que no serían efectivos hasta la vendimia de 2021.

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