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Según la OIV en 2019 bajó la producción de vino y subió su consumo

El 23 de abril Pau Roca, director general de la Organización Internacional de la Vid y el Vino (OIV), expuso en rueda de prensa la situación mundial del sector vitivinícola referida al año 2019. Además, hizo referencia a la situación actual y a las consecuencias que está produciendo el COVID-19

Superficie
Si se atendiende a la superficie cultivada, esta se mantuvo estable con un total de 7,4 millones de hectáreas.
En la Unión Europa se ha incrementado la superficie en Francia, Italia, Portugal y Bulgaria, mientras que se ha reducido en España, Hungría y Austria.
En Estados Unidos la superficie de viñedo sigue disminuyendo desde 2014 y su superficie se situó en 2019 en los 408 kha. También bajo, por cuarto año consecutivo, la superficie en América del Sur.
En Asia oriental, después de más de 10 años de expansión significativa, el crecimiento del viñedo chino, que se sitúa en 855kha, ha disminuido, aunque sigue siendo el segundo después de España.
En Sudáfrica la superficie se mantuvo estable con respecto a 2018 y se situó en los 128kha. También se mantuvo estable en Australia, mientras que en Nueva Zelansa creció un 1,6%, llegando a 39kha.

Producción

La producción mundial de vino en 2019, excluyendo jugos y mostos, se estima, según la OIV, en 260 millones de hectolitros (mhl), un 11,5% menos que el año anterior.
La producción cayó significativamente tanto en Italia (47.5 mhl), Francia (42.1 mhl) como en España (33.5 mhl), que en conjunto representaron el 48% de la producción mundial de vino en 2019. También descendió la producción en Alemania, Rumania, Australia, Hungría y Grecia. Solo en un país de Europa creció la producción: Portugal, con incremento del 10% respecto al año anterior.
En el Este de Europa creció la producción en Rusia, Ucrania y descendió en Moldavia.
En Asia, China tuvo una producción un 10% inferferior que el año anterior situándose en los 8,3 mhl.
Por lo que respecta a America del Norte, la disminución se situó en un 2%, alcanzando los 24,3mhl. En América del Sur la tendencia general también es negativa respecto a 2018, pero superior a la de los últimos cinco años, tanto en Argentina como en Chile.
En Sudáfrica la producción se situó en 2019 en los 9,7mhl, con un aumento del 3% respecto al año anterior.
En cuanto a Oceanía, la producción de vino registró un descenso del 6% y fue del 12,0mhl. Por su parte Nueva Zelanda tuvo una disminución del 1% y su producción se estima en 3,0mhl.

Consumo
El consumo mundial de vino en 2019 se estima en 244 mhl, marcando un aumento de 0.1% en comparación con 2018. Después de la ligera disminución en el consumo mundial de vino registrado en 2018, en 2019 la tendencia parece haberse invertido.
Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, dado el margen de error en el seguimiento del consumo mundial de vino, esta cifra debe considerarse con precaución.
En 2019 la UE, que representó el 53% del consumo mundial, con un volumen estimado de vino de aproximadamente 128 mhl, una cifra en línea con los últimos años. Este es el resultado del contrapeso entre países con tendencias opuestas. Si, por un lado, hay países como Italia (22.6 mhl, + 0.9%), Alemania (20.4 mhl, + 2%), Reino Unido (13 mhl, + 1%) y España (11.1 mhl, +2.3 %) que aumentaron su consumo respecto a 2018, por otro lado, todos los demás estados miembros de la UE, incluidos, por ejemplo, Francia (26.5 mhl, -0.6%), Portugal (5.0 mhl, -2.7%), los Países Bajos (3.5 mhl , -1.8%) y Bélgica (2.7 mhl, -2.5%), muestran una tendencia negativa respecto a 2018.
Estados Unidos confirma su posición como el país consumidor de vino más grande del mundo también en 2019, alcanzando un récord de 33.0 mhl. Según esta estimación, la demanda interna ha aumentado (+ 1.8% con respecto a 2018
Con respecto a China, el consumo de vino en 2019 se estima en 17.8 mhl, mostrando una caída de 3.3% con respecto a 2018.

Repercusión del COVID-19

En cuanto a la repercusión del COVID-19 en el sector del vino, la organización internacional ha manifestado que, según los países miembros de la misma, se está produciendo un cambio radical en los canales de distribución. El balance general esperado es una disminución en el consumo, una reducción en los precios promedio y, por lo tanto, una disminución general en el valor total de las ventas, la facturación, los márgenes y, finalmente, las ganancias de las bodegas.
En lo que respecta a las exportaciones, las economías en recesión no son un mercado prometedor para desarrollarse, y durante esta pandemia, los países consumidores más grandes han sido los más afectados. Los flujos comerciales pueden recuperarse junto con la economía, pero podrían ocurrir algunos cambios permanentes.
El consumo de alcohol también se está debatiendo. Los mensajes sobre los efectos positivos del consumo de vino son totalmente inaceptables e irresponsables.
Lo mismo se aplica a la emisión, en estas circunstancias, de declaraciones generales o mensajes sesgados que son el resultado de preocupaciones ideológicas sobre el consumo de vino, como la abstención.

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