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En Irlanda se bebe mucho, algo sabido y que las cifras confirman. Así, el consumo de bebidas alcohólicas tiene una de las tasas per cápita más altas de Europa y del mundo. La bebida principal es la cerveza, con un 38,9 %, pero el vino ocupa el segundo lugar en cuota de mercado, con un 32,2 % en 2020. De esta manera, aunque Irlanda tiene solo cinco millones de habitantes es un mercado interesante para el vino español, entre otras cosas porque produce muy poco vino, por lo que las ventas dependen de los vinos importados, según un informe publicado por el ICEX.

Según un informe publicado por el ICEX –realizado por Mónica Villalba Asensio bajo la supervisión de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Dublín y terminado el 8 de septiembre de 2021– a pesar del impacto de las fuertes restricciones por la pandemia, en 2020 Irlanda alcanzó la mayor importación de vino desde que hay datos oficiales, con 341,7 millones de euros y 110 millones de litros.

El citado informe destaca que las perspectivas del sector son positivas, “puesto que tras la pandemia se espera una recuperación en todos los sentidos con la vuelta a la normalidad” Además, “la creciente percepción favorable del vino español entre los consumidores irlandeses abre oportunidades de negocio para introducirse en el mercado, con nichos como podrían ser los vinos rosados, los espumosos, los vinos orgánicos/ecológicos, los vinos con menor contenido de alcohol, e incluso sin alcohol, y la progresiva apreciación de nuevas Denominaciones de Origen”.

Los principales proveedores en valor son, por orden descendente, Reino Unido, Francia, Chile, España e Italia; en tanto que en volumen aparecen Reino Unido, Francia, España, Chile e Italia. Nuestro país tiene una cuota de mercado de más del 10 % del vino total importado por Irlanda. Las exportaciones españolas a Irlanda aumentaron en 2020 un 36,7 % en valor, la mayor cifra de los últimos cinco años, con 39,31 millones de euros. En cuanto a volumen, España ascendió a la tercera posición en el ranking, con un crecimiento del 37,7 % respecto a 2019. La presencia de los vinos españoles en Irlanda es extensa: hay una gran variedad y oferta, estando presentes en la cartera de la mayor parte de los importadores.

Según el informe, “los consumidores irlandeses poseen cada vez más un mejor conocimiento del vino, con preferencias más consolidadas, y muestran una mayor apreciación del vino español en particular. La demanda de vino blanco continúa ganando terreno al tinto, con unas cuotas de venta del 48 % y del 45 %, respectivamente, en 2020. A su vez, el interés por el vino rosado crece, con una cuota del 7 %5. Si bien el consumidor experimentado reconoce la calidad y diferencia de los vinos más elaborados, en general los consumidores –principalmente los más jóvenes– prefieren un vino afrutado y suave. Además, existe una preferencia por los vinos elaborados con varietales”.

También se destaca que “Se observa una tendencia a la compra de vinos con menor porcentaje de alcohol y sin alcohol, a causa de la estricta legislación relativa a la conducción y el consumo de alcohol y al aumento de la conciencia sobre la salud en tiempos de pandemia. Se da especial importancia a la presentación del vino y a la información de la etiqueta, de ahí que la descripción en inglés sobre los aromas y/o platos de acompañamiento sea fundamental”.

Respecto a la distribución, debido al cierre de la hostelería debido a la pandemia en 2020 se intensificó aún más la diferencia en la venta de vino entre el canal on-trade (hostelería.) y el canal off-trade (minoristas, grandes superficies, supermercados, tiendas especializadas, tiendas de conveniencia, etc.). El segundo acumuló el 87,3 % de las ventas de vino en volumen, mientras que sólo el 12,7 % restante se realizaron a través de canales on-trade. Las ventas en valor también fueron superiores para el canal off-trade, con un 72,1 %, en tanto que el on-trade registró un 27,9 %. El informe destaca “el incremento que se está produciendo en ventas de vino embotellado bajo marca blanca del distribuidor, siendo Lidl y Aldi los líderes de mercado en ventas de marcas blancas. Cabe destacar también el e-commerce impulsado por el cambio en los hábitos de compra a causa de la COVID-19. Este se ha convertido en un canal de distribución mayoritario con numerosos beneficios”.

Finalmente, el principal obstáculo para el mercado irlandés sigue siendo la elevada carga impositiva sobre las bebidas alcohólicas en dicho país, donde se paga más por el que el resto de la ciudadanía europea, con una excise duty (impuesto especial aplicado a su comercialización y venta) de 3,19 EUR por botella de vino estándar.

 

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