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La Junta de Castilla y León ha puesto en marcha una estrategia destinada a promover la formación en el sector agrario con el objetivo de facilitar la cobertura de empleos vacantes en explotaciones agrícolas y ganaderas.

El propósito de esta iniciativa es diseñar actuaciones formativas que proporcionen conocimientos básicos sobre el trabajo que se realiza en el campo y, así, mejorar la preparación de quienes se incorporan por primera vez al sector.

El relevo generacional se ha convertido en un objetivo prioritario para la Comunidad, que considera la formación, tanto la reglada como la no reglada, una herramienta fundamental para fortalecer el medio rural. En este contexto, el viceconsejero de Política Agraria Comunitaria y Desarrollo Rural, Jorge Llorente, ha mantenido recientemente una reunión con una veintena de entidades sociales y empresariales de Castilla y León especializadas en la captación, acogida, formación y acompañamiento de trabajadores para el entorno rural, con el objetivo de promover su incorporación al sector agrario.

Las sesiones de trabajo servirán para diseñar actuaciones formativas que doten a las personas que llegan al sector de los conocimientos esenciales para desempeñar su actividad con seguridad y responsabilidad. Entre los contenidos previstos figuran la organización del trabajo en la granja, el manejo básico de animales y cultivos, la higiene y la bioseguridad, la prevención de riesgos laborales y las normas de convivencia. De este modo, se busca que el trabajador no llegue “de cero” a la explotación y que agricultores y ganaderos dispongan desde el primer día de personal mínimamente preparado, favoreciendo la inserción laboral, la integración social y la calidad del servicio en el campo de Castilla y León.

Durante la reunión, las entidades participantes analizaron la situación de falta de mano de obra en el sector agrario, especialmente para cubrir correturnos, fines de semana y campañas concretas. También revisaron los perfiles de trabajadores más demandados y las carencias formativas que se observan con mayor frecuencia.

Entre las conclusiones de este primer encuentro, el grupo destacó la necesidad de impulsar actuaciones piloto en distintos territorios, mejorar la imagen social de los empleos agrarios y reforzar la coordinación con otros niveles de la cadena agroalimentaria, así como con los servicios sociales y de empleo locales. Asimismo, se subrayó la importancia de adaptar los contenidos formativos a la diversidad de perfiles —trabajadores en transición, jóvenes sin experiencia previa o personas migrantes— y de garantizar la legalidad y la calidad de las propuestas formativas.

Esta jornada representa la primera fase de un proceso de trabajo que continuará en los próximos meses con nuevas reuniones con organizaciones profesionales agrarias, cooperativas, industrias agroalimentarias y otros agentes del territorio.

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