El informe Brand Footprint 2026 de Worldpanel by Numerator confirma el dominio de Coca-Cola, ElPozo y Campofrío en la cesta de la compra española. Entre las 50 marcas de gran consumo más elegidas por los hogares destaca un caso singular: Don Simón es la única marca vinculada al vino que logra hacerse un hueco en el ranking.
El informe Brand Footprint 2026, elaborado por Worldpanel by Numerator, sitúa a Coca-Cola, ElPozo y Campofrío como las marcas más elegidas por los consumidores españoles. El estudio, considerado uno de los principales indicadores de presencia y repetición de compra en gran consumo, analiza los contactos con el consumidor (CRP), el porcentaje de hogares compradores y la frecuencia de compra.
En el ranking de las diez marcas más elegidas aparecen Coca-Cola, ElPozo, Campofrío, Central Lechera Asturiana, Danone, Gallo, Casa Tarradellas, Don Simón, Puleva y Activia. Además, Don Simón figura entre las cuatro marcas que han logrado crecer simultáneamente en las tres variables analizadas: contactos con el consumidor, penetración en hogares y frecuencia de compra.
La presencia de Don Simón adquiere una relevancia especial porque es la única marca asociada al vino que figura en el Top 50 nacional, en un listado dominado por categorías como refrescos, lácteos, alimentación preparada, higiene o snacks. La enseña de J. García Carrión comparte espacio con gigantes multinacionales y grandes marcas de alimentación, consolidando una posición destacada dentro del consumo cotidiano de los hogares.
El dato resulta especialmente llamativo si se tiene en cuenta que España es uno de los mayores productores de vino del mundo y ocupa habitualmente la segunda posición mundial por volumen de producción. Sin embargo, esa fortaleza productiva no se traduce en una gran presencia de marcas vinícolas en los rankings de gran consumo.
Un sector muy atomizado
Una de las principales explicaciones es la estructura del propio mercado. El sector del vino en España está formado por miles de bodegas, cooperativas y pequeñas y medianas empresas que operan en ámbitos locales o regionales. Esta elevada fragmentación dificulta la construcción de marcas con una penetración masiva y recurrente en todo el territorio nacional.
Mientras que categorías como los refrescos o los lácteos concentran gran parte de sus ventas en unas pocas enseñas de alcance nacional, el consumo de vino se reparte entre numerosas referencias, denominaciones de origen y productores. El resultado es que ninguna marca individual alcanza la masa crítica suficiente para competir en notoriedad y frecuencia de compra con los líderes del gran consumo.
A ello se suma un cambio en los hábitos de consumo. El vino mantiene una fuerte vinculación con momentos concretos de ocio, restauración o celebraciones, mientras que otros productos presentes en el ranking forman parte de la compra recurrente semanal de los hogares. Esta diferencia favorece que marcas de alimentación básica o bebidas refrescantes acumulen un mayor número de contactos con el consumidor.
La fuerza de una marca transversal
En este contexto, Don Simón ha conseguido desarrollar una ventaja diferencial. Su presencia no se limita al vino, sino que abarca también zumos, sangrías, mostos y otras bebidas, lo que le permite estar presente en más ocasiones de compra y en un mayor número de hogares.
Precisamente esa capacidad para trascender la categoría tradicional del vino y convertirse en una marca de consumo cotidiano ayuda a explicar por qué figura entre las enseñas más elegidas de España y por qué continúa creciendo en los principales indicadores de consumo.
El caso de Don Simón demuestra que, incluso en un mercado tan fragmentado como el vitivinícola español, es posible construir una marca de alcance nacional. Sin embargo, también pone de manifiesto una realidad: el liderazgo mundial de España en producción de vino todavía no tiene un reflejo equivalente en la creación de grandes marcas de consumo masivo capaces de competir en presencia con los gigantes de la alimentación y las bebidas.



