El gran consumo mantiene estable su volumen hasta agosto, aunque aumenta un 1,7% en valor, en un escenario marcado por una mayor contención del gasto, según el balance de Worldpanel by Numerator. Las cadenas de surtido corto superan ya el 40% de cuota y la marca de distribución alcanza el 47,3%.
La incertidumbre está modificando los hábitos de compra de los hogares españoles, que acuden con mayor frecuencia a los establecimientos pero realizan cestas más pequeñas y distribuyen sus compras entre un mayor número de cadenas.
Este comportamiento, que Worldpanel by Numerator define como “modo control”, está favoreciendo especialmente a las cadenas de surtido corto, cuya cuota supera ya el 40% en el acumulado de los ocho primeros meses del año. Al mismo tiempo, la marca de distribución continúa ganando terreno y representa el 47,3% del gran consumo, frente al 45,9% registrado en el mismo periodo de 2025.
La búsqueda de precio también se refleja en un mayor recurso a las promociones. Tras mantenerse estables durante enero y febrero, los actos de compra promocionales comenzaron a crecer a partir de abril y aumentan actualmente 2,5 puntos porcentuales respecto al año anterior.
La contención del consumidor se traduce, además, en un mercado que no aumenta en volumen. El gran consumo permanece estable en términos físicos hasta agosto, aunque su facturación crece un 1,7%. La alimentación muestra una evolución más favorable, con incrementos del 2,3% en el consumo dentro del hogar y del 1,3% fuera del hogar.
Los cambios en los hábitos de compra también están alterando el reparto del mercado entre las principales enseñas. Lidl es la cadena que más aumenta su cuota hasta agosto, con 0,4 puntos porcentuales adicionales, seguida de DIA y Consum, ambas con 0,3 puntos. Mercadona mantiene el liderazgo con una participación del 27,4%, una décima más que un año antes, aunque pierde 0,8 puntos porcentuales en compradores.
La fragmentación de las compras aparece como otra de las tendencias relevantes para fabricantes y distribuidores. El 57,7% de los actos de compra se realiza ya fuera del establecimiento principal del consumidor, lo que refleja una mayor disposición de los hogares a alternar cadenas en función del precio, las promociones o las características de cada compra.



