España cuenta con más de 250 referencias de fine wine en origen, pero su presencia en el mercado secundario continúa siendo limitada. Bodegueros, expertos y profesionales reunidos por EDA Drinks & Wine Campus y Círculo Fortuny en Madrid han analizado las claves para convertir calidad, origen e identidad en mayor reconocimiento y valor internacional.
España dispone de una amplia oferta de vinos capaces de competir en la alta gama internacional, pero esa realidad todavía no se corresponde con su presencia en los circuitos que construyen reputación y valor en el fine wine. La distancia respecto a referentes como Borgoña, Burdeos o Piamonte fue el punto de partida de una jornada celebrada en Madrid que reunió a algunos de los principales nombres del vino español.
La cuestión va más allá de elaborar grandes vinos. El debate se centró en cómo conseguir que estos alcancen reconocimiento internacional, mantengan una presencia consistente en el mercado y sean capaces de generar confianza entre distribuidores, coleccionistas y prescriptores.
Pedro Ballesteros MW situó precisamente el debate en ese terreno al analizar las estrategias que han permitido a Borgoña, Burdeos y Piamonte convertirse en referencias mundiales. Diferenciación, reputación y capacidad para trasladar al mercado el valor del origen aparecen como elementos esenciales para competir en un segmento en el que Francia e Italia mantienen posiciones predominantes.
La construcción de una identidad reconocible ocupó buena parte de la discusión entre las propias bodegas. Pablo Álvarez, de Tempos Vega Sicilia; José Ramón Urtasun, de Remírez de Ganuza; Txell Juvé, de Juvé & Camps; Guillermo Aranzábal, del Grupo La Rioja Alta; Pedro Ruiz, de Alma Carraovejas, y Manu Muga, de Bodegas Muga, abordaron la necesidad de comunicar el origen con autenticidad y de reforzar la personalidad de cada proyecto. El terroir, pero también la coherencia del relato y su continuidad en el tiempo, se plantearon como factores capaces de diferenciar unos vinos de otros en los mercados internacionales.
Otro de los debates se adentró en los mecanismos que permiten transformar esa diferenciación en valor económico y reputación. Raquel Pérez, presidenta del Consejo Regulador de la D.O.Ca. Rioja y de Barcelona Wine Week; Mikel Eguren, de Viñedos y Bodegas Sierra Cantabria, y Willy Pérez, de Bodegas Luis Pérez, analizaron, bajo la moderación de Sarah Jane Evans MW, el papel de las clasificaciones por parajes, pueblos o fincas, la consistencia de la calidad, los sellos de reconocimiento, la transparencia y la influencia de la crítica tradicional y digital.
El mercado secundario constituye uno de los principales obstáculos para el vino español. Pablo Álvarez, director de Baghera Wines; Jaume Vial, director del área de mercados de Gramona, y Ricardo Dieguez, director general de Marqués de Riscal, analizaron el funcionamiento de LIV-EX y las condiciones que facilitan la entrada y permanencia de los vinos en este circuito. La regularidad de la calidad, la disponibilidad del producto y la fortaleza de la marca figuran entre los elementos determinantes para generar confianza entre coleccionistas y distribuidores. La mesa estuvo moderada por Ana López-Cano, coordinadora del Máster en Marketing, Comercialización y Negocio del Vino y Bebidas del Basque Culinary Center.
La comunicación aparece como otra pieza de la misma estrategia. Enrique Valero, director general de Abadía Retuerta; Paco Berciano, copropietario de Alma Vinos Únicos y Vinoteca El Lagar, y Montse Alonso, socia fundadora de Mahala Wine&, debatieron, moderados por Ferrán Centelles, sobre la necesidad de desarrollar estrategias de comunicación y marketing capaces de trasladar al consumidor el valor diferencial de los vinos de alta gama.
El cambio del propio comprador también condiciona este proceso. Xandra Falcó, presidenta de Círculo Fortuny, destacó que la calidad se da cada vez más por supuesta y que el consumidor busca además valores, experiencias y vínculos con las marcas. Desde esa perspectiva, el vino puede beneficiarse de su relación con la gastronomía, la cultura y el estilo de vida para construir una imagen española reconocible en el segmento de alta gama.
Joxe Mari Aizega, director de Basque Culinary Center, incidió por su parte en la combinación de diferenciación, identidad, terroir, excelencia y calidad con herramientas de comunicación y marketing. Una suma que refleja uno de los mensajes que atravesó los distintos debates: producir vinos de alto nivel constituye el punto de partida, pero no garantiza por sí solo su posicionamiento internacional.
Elisa Ucar, directora de EDA Drinks & Wine Campus, cerró la jornada planteando la necesidad de avanzar hacia una estrategia coordinada que permita reforzar la presencia de los vinos españoles con mayor potencial en el mercado secundario. Con más de 250 referencias de fine wine en origen, el desafío pasa ahora por conseguir que una parte mayor de esa oferta encuentre reconocimiento, continuidad y valor en los mercados internacionales.

