España defenderá que “sin un presupuesto adecuado, al menos el mismo que en el periodo anterior, la PAC se desnaturaliza. Los Estados miembros no lo debemos permitir.”
El Gobierno de España y el sector agrario han reforzado su unidad de acción ante la próxima reforma de la Política Agraria Común (PAC), en un momento clave para el futuro del sector en el marco financiero plurianual de la Unión Europea 2028-2034. El Ejecutivo español y los agricultores han dejado clara su postura: sin un presupuesto adecuado, al menos equivalente al del periodo anterior, la PAC pierde su esencia y su capacidad de respuesta a los retos actuales.
Así lo ha manifestado el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, tras la reunión mantenida con las principales organizaciones profesionales agrarias —COAG, UPA, ASAJA y Unión de Uniones—, en la que se analizó el estado de las negociaciones comunitarias y las propuestas presentadas por la Comisión Europea. Un encuentro marcado por la preocupación compartida ante un planteamiento presupuestario que España considera claramente insuficiente.
España reitera su rechazo a la propuesta financiera de la Comisión para la futura PAC, al considerar que no está a la altura de los desafíos que afrontan agricultores y ganaderos. “Sin un presupuesto adecuado no se puede avanzar en la negociación política”, ha advertido el ministro, quien ha subrayado que la reducción de fondos comprometería el carácter estratégico de una política esencial para la seguridad alimentaria y la cohesión territorial europea.
Uno de los puntos más firmes de la posición española es la oposición frontal a cualquier intento de renacionalización de las ayudas agrarias. Esta posibilidad generaría desigualdades entre Estados miembros y distorsionaría el mercado interior, debilitando uno de los pilares históricos de la construcción europea. “No permitiremos la renacionalización de una de las políticas más europeas de la Unión”, ha afirmado Planas.
España también ha criticado la falta de concreción de la propuesta comunitaria, que no refleja adecuadamente aspectos fundamentales para el país, como las inversiones en el medio rural, la modernización de la agroindustria, los regadíos o programas específicos como el POSEI para Canarias. Esta indefinición añade, según el Gobierno, demasiadas incertidumbres que ponen en riesgo el carácter común y verdaderamente europeo de la PAC.
En un contexto internacional marcado por la guerra en Ucrania, las tensiones comerciales con Estados Unidos, el impacto del cambio climático y la aparición de nuevas enfermedades animales, España considera que una PAC sólida, con personalidad propia y bien dotada financieramente, es más necesaria que nunca.
España se posiciona así como uno de los Estados miembros más firmes en la defensa de la PAC como pilar esencial para el abastecimiento de alimentos a precios asequibles, el desarrollo del medio rural y la estabilidad del sector agrario europeo. Un momento decisivo en el que Gobierno y campo vuelven a cerrar filas para preservar una política que ha sido motor de modernización, progreso y cohesión en la Unión Europea.
