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La FEV celebra los acuerdos entre la UE con México y Mercosur ya que considera que pueden ampliar los mercados internacionales para las ventas internacionales del sector vitivinícola. Esta postura discrepa de la posición mantenida por diversas organizaciones agrarias que denuncian la ratificación exprés del acuerdo con Mercosur.

La Federación Española del Vino (FEV) y el resto de las asociaciones integradas en el Comité Europeo de Empresas Vitivinícolas (CEEV) celebramos la adopción, el 3 de septiembre, por parte de la Comisión Europea de los acuerdos comerciales de la UE con Mercosur y México, que llega precisamente en un momento trascendental marcado por crecientes desafíos geopolíticos y económicos, algunos de ellos en mercados clave para el vino español, como es el caso de los nuevos aranceles de EE.UU.

“La diversificación de mercados debe ser una pieza esencial en la estrategia internacional de las bodegas españolas y estos acuerdos son, sin duda, un gran paso en esa dirección, especialmente si tenemos en cuenta los vínculos históricos, culturales y de idioma con algunos de estos mercados”, ha destacado el director general de la FEV, José Luis Benítez.

En este sentido, ha aclarado que “aunque Brasil y México no pueden compensar las pérdidas que se puedan producir en el mercado estadounidense a raíz de los aranceles”, sí son mercados con un enorme potencial para el vino español y la eliminación de barreras comerciales por medio de estos acuerdos contribuirá a apuntalar e incrementar la presencia de nuestros vinos y bodegas en estos países.

Si bien la presencia de vinos españoles en Brasil es todavía pequeña debido a los elevados aranceles y otras barreras técnicas que han impedido hasta la fecha desarrollar más este mercado, el de México es ya hoy en día un caso de éxito, siendo el duodécimo mercado para España y, lo que es más importante, el cuarto con mayor precio medio. En 2024, las exportaciones crecieron un 14,6% en valor con respecto al año anterior.

Desde Bruselas, la presidenta del CEEV, Marzia Varvaglione, ha instado al Parlamento Europeo y al Consejo a acelerar el proceso de ratificación “para que las empresas vitivinícolas y los consumidores de vino de ambas partes puedan beneficiarse sin demora de estos acuerdos históricos”. El sector vitivinícola de la UE es el principal exportador mundial, con casi 16.000 millones de euros en exportaciones durante la última campaña. Tanto en México como en Brasil, las exportaciones de vino de la UE a Brasil rondaron los 200 millones de euros a cierre de 2024 y ambos representan mercados dinámicos con un fuerte potencial de crecimiento.

Estos acuerdos comerciales mejorarán significativamente el acceso a los mercados vitivinícolas de Brasil y México mediante la eliminación de aranceles, el fortalecimiento de la protección de las indicaciones geográficas, la simplificación de los procedimientos de importación y la creación de unas condiciones de competencia más predecibles y equitativas para el comercio del vino. “Estos acuerdos aportan claros beneficios y no presentan riesgos para los productores de vino de la UE”, ha concluido Varvaglione, destacando el papel de la UE como líder mundial en la promoción de la estabilidad y un comercio abierto y regulado.

ARAG-ASAJA denuncia la ratificación exprés de los acuerdos

Mientras el sector vitivinícola celebra los acuerdos comerciales entre la UE y Mercosur y México, la organización agraria ARAG-ASAJA considera que la aplicación provisional del acuerdo comercial con Mercosur por parte de la Comisión Europea es una maniobra para ocultar el fracaso del marco transatlántico con Estados Unidos. Según Pedro Barato, presidente de ASAJA Nacional, la capital europea intenta desviar la atención cerrando deprisa y de manera unilateral un acuerdo que lleva más de 25 años bloqueado.

La organización agraria denuncia que esta fórmula supone una usurpación de las competencias del Consejo, el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales. Al separar la parte comercial, que la Comisión aplica de inmediato, de la parte política, se deja en suspenso lo único positivo del acuerdo: la obligación de cumplir con los compromisos climáticos de París, la normativa contra la deforestación o las reglas de carbono en frontera.

“De esta manera nos quedamos con un acuerdo puramente comercial que hace imposible competir con los modelos productivos de Mercosur. Sin garantías políticas y ambientales, los agricultores y ganaderos europeos estamos en clara desventaja”, ha advertido Pedro Barato.

Para ARAG-ASAJA, la Comisión ha optado por sacrificar la agricultura europea en aras de un rédito político inmediato.

ASAJA insta al Gobierno de España y a las instituciones comunitarias a detener este procedimiento, devolver al Parlamento Europeo, al Consejo y a los parlamentos nacionales de los 27 países, el papel que les corresponde en la ratificación de tratados internacionales, e incluir salvaguardias reales que protejan al campo europeo, a los consumidores y a un modelo productivo que garantiza la seguridad alimentaria y la sostenibilidad.

 

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