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OIVE y KPMG están diseñando un plan, que estará listo en el mes de mayo, siguiendo cuatro objetivos principales: identificación de las claves y palancas de impulso al sector, mejora del posicionamiento internacional, optimización de la competitividad y valorización del producto. En la elaboración del plan estratégico se está contando con la máxima colaboración de los distintos agentes de la cadena de valor del sector, así como de expertos en todos los ámbitos relevantes tanto a nivel nacional como internacional.

La Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) está trabajando, con el asesoramiento de la empresa de servicios profesionales KPMG, en el desarrollo de una formulación estratégica para la valorización del sector vitivinícola español para los próximos cinco años.

Con la elaboración de este plan, que previsiblemente verá la luz el próximo mes de mayo, OIVE busca alcanzar cuatro objetivos principales: identificar las claves y palancas para impulsar el sector en su conjunto; mejorar su percepción y posicionamiento internacional, a la vez que se impulsa el consumo interno; optimizar la competitividad de todos sus subsectores en el medio y largo plazo; defender y valorizar el vino español y sus productos asociados y preservar el equilibrio y la sostenibilidad del sistema.

El sector vitivinícola español es líder en superficie mundial de viñedo y primer exportador por volumen. Tal como explica Ángel Villafranca, presidente de OIVE, “tenemos encima de la mesa el reto de avanzar en una mayor valorización de nuestros vinos y posicionarlos como les corresponde”. En este sentido, el diseño de esta estrategia sectorial está teniendo en cuenta todas las realidades y estilos de vino. “Es de agradecer la máxima colaboración por parte de la cadena de valor del sector que está participando activamente en el diseño de esta estrategia que analizará lo que somos y, lo más importante, nos dirá lo que queremos ser y el camino para alcanzarlo”.

Por su parte, Enrique Porta, socio responsable de Consumo y Distribución de KPMG en España, destaca “el ecosistema amplio y diverso del sector, que tiene un elevado impacto económico, cultural y social, y un fuerte arraigo en el ámbito rural, ayudando a vertebrar el territorio y generando un impacto positivo en su sostenibilidad. A través de este plan se persigue establecer una estrategia que permita potenciar su presencia internacional, incrementar el valor y reforzar su equilibrio y sostenibilidad económica”.

La actividad vitivinícola representa el 2,2% del PIB en España y genera un 2,4% del empleo en nuestro país. Además, el vino se encuentra en el top 5 de los principales productos exportados por la industria agroalimentaria española y sitúa al país como líder mundial en volumen de exportaciones, llegando hoy hasta 190 países. Con esta hoja de ruta para los próximos cinco años, OIVE busca que el sector vitivinícola español alcance el posicionamiento y competitividad que le corresponde de acuerdo con su relevancia, tradición y excelencia

 

 

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