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Según un estudio de Wine Intelligence, la población que consume mensualmente vino en Canadá redujo su gasto en este concepto durante el reciente período de confinamiento, debido a la drástica disminución de las posibilidades de socialización.

El Informe de Impacto COVID-19 de Wine Intelligence Canadá, basado en una encuesta a nivel nacional realizada durante abril de 2020 a 1.000 bebedores de vino mensuales de ese país, indicó que estos habían reducido la cantidad de dinero que gastaron en una botella de vino durante el confinamiento. Y eso a pesar de que el gasto por botella en ese país había ido aumentando durante varios años. Los canadienses no incrementaban la cantidad de vino consumido, pero sí gastaban cada vez más en el. Así, en la misma encuesta el 25% de los consultados dijo que normalmente gastaría más de 16 dólares canadienses en una botella de vino para una ocasión informal y el 51% que gastarían más de esa cifra en una ocasión formal o social. Ahora bien, esas mismas cifras eran el 21% y 49% respectivamente en marzo de 2019.

En cuanto a la frecuencia de consumo, se mantuvo bastante estable. Justo antes del confinamiento las veces por mes eran 8,7, en tanto que durante el mismo subieron algo, alcanzando 8,9 veces.

A diferencia de otros mercados, como el de Estados Unidos y varios europeos, donde el confinamiento ha provocado un aumento en la cantidad de vino comprado, los bebedores de vino canadienses no han modificado significativamente la cantidad de vino que compran para consumo doméstico.

Por otra parte, respecto a sus intenciones cuando termine el confinamiento, los consumidores canadienses de vino se manifestaron bastante reacios a volver a participar en actividades sociales fuera de casa. El 39% de los encuestados dijo que la probabilidad de ir a un restaurante era menor que antes del confinamiento y un 42% expresó lo mismo respecto a acudir a un bar.

A ese respecto el director de operaciones de Wine Intelligence, Richard Halstead, afirmó que “los consumidores canadienses de vino se muestran muy precavidos respecto a sus actividades posteriores al confinamiento. Bares, restaurantes y empresas que dependen de ellos deberán hacer un esfuerzo adicional para volver a conseguir que sus clientes vuelvan a llenar sus mesas a medida que las restricciones debidas al coronavirus disminuyan”. A su vez, prosigue Halstead, “la industria del vino debe ser muy consciente de lo importante que son estos locales para su negocio, no solo como fuente de ingresos sino también como un importante escaparate para sus productos”.

En términos generales, durante el confinamiento los canadienses han mantenido la cantidad de vino tranquilo que compran y reducido el consumo de vino espumoso y de licores. Las ocasiones de consumo social tradicionales han sido reemplazadas ampliamente, por nuevas costumbres como consumir charlando online con amigos en línea, realizar más comidas con vino en familia e, incluso tomar una copa o dos durante el día.

Donde son posibles las compras online estas han tenido mucho éxito. Otros canales han sido estables en general. Además, el informe saca a la luz algunos comportamientos de nicho interesantes. Por ejemplo, los millennials parecen haber descubierto las posibilidades de las tiendas que venden productos para hacer su propio vino.

Como en muchos otros mercados, los bebedores habituales de vino de Canadá se muestran muy precavidos en cuanto al regreso a sus antiguas vidas sociales. Sin embargo –y a diferencia de otros países, en los cuales los consumidores más jóvenes quieren volver cuanto antes a las costumbre sociales anteriores– los jóvenes canadienses comparten la renuencia de los de mayor edad en cuanto a salir y encontrarse con otras personas en bares, restaurantes y eventos. Mala noticia para ese sector económico en Canadá pues puede tener que esperar más que en otros países para recuperar la actividad.

Hay algunas señales positivas para el sector del vino en las prioridades de los canadienses para el futuro. Como en otro mercados, la posibilidad de vacaciones en el extranjero o acudir a grandes eventos sociales es muy lejana para la mayoría, pero muchos opinan que sobrevivir a la pandemia es buen motivo para beber un mejor vino y probar nuevos tipos de comida.

Informe completo en Wine Intelligence

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