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La distribución alimentaria advierte de que la adaptación de las instalaciones de refrigeración al Reglamento europeo sobre gases fluorados exigirá una inversión superior a los 2.500 M€ en España. Por ello reclama una revisión del calendario al considerar que los plazos no se ajustan a la capacidad de ejecución.

La Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS) ha alertado de las dificultades que afronta el sector para cumplir con el calendario fijado por el Reglamento europeo 2024/573 sobre gases fluorados de efecto invernadero (F-Gas), que obliga a acelerar la sustitución de los actuales refrigerantes por alternativas con menor Potencial de Calentamiento Atmosférico (PCA).

Según la patronal, las empresas disponen de apenas cuatro años, hasta 2030, para completar la transición, un plazo que la industria frigorífica considera insuficiente y que sitúa en un horizonte más realista de 2032. ASEDAS sostiene que la normativa no tiene suficientemente en cuenta las necesidades de refrigeración de países con elevadas temperaturas, como España, y reclama una revisión del calendario en función del grado de desarrollo tecnológico y de la disponibilidad de soluciones alternativas.

Entre los principales obstáculos figura la escasez de profesionales especializados. La Asociación de Empresas del Frío y sus Tecnologías (AEFYT) estima que España necesita cerca de 10.000 técnicos cualificados adicionales para afrontar las reformas previstas. Mientras el volumen de trabajo asociado a la transición tecnológica ha aumentado un 30 %, las plantillas del sector apenas han crecido entre un 5 % y un 10 %.

A esta dificultad se suma el riesgo de desabastecimiento de gases refrigerantes. La reducción progresiva de las cuotas de gases fluorados prevista por la normativa a partir de 2027 está limitando la disponibilidad de algunos refrigerantes empleados como solución de transición, lo que, según el sector, podría comprometer el mantenimiento de las instalaciones hasta que puedan ser completamente renovadas.

ASEDAS calcula que la adaptación de los sistemas de refrigeración requerirá una inversión superior a los 2.500 millones de euros. La organización advierte de que este esfuerzo económico podría resultar especialmente complejo para parte de las empresas, debido tanto a la elevada cuantía de las inversiones como a las dificultades técnicas para sustituir determinados equipos sin afectar a la continuidad de la actividad.

La patronal recuerda que la red española de supermercados y autoservicios mantiene un elevado ritmo inversor. Según el Informe de Distribución Alimentaria de Proximidad 2025 elaborado por Retail Data y ASEDAS, el sector destina anualmente alrededor de 3.000 millones de euros a aperturas y reformas. En los últimos cinco años, más del 40 % de la red comercial, integrada por unas 10.500 tiendas, ha sido inaugurada o remodelada, incluyendo la renovación de numerosas instalaciones frigoríficas que ahora deberán adaptarse de nuevo a las nuevas exigencias regulatorias.

Pese a estas dificultades, ASEDAS subraya que la seguridad alimentaria, la conservación de los productos y el mantenimiento de la cadena de frío continúan siendo una prioridad para los supermercados, incluso en un contexto marcado por el incremento de las temperaturas y las sucesivas olas de calor.

La directora de Consumo y Alimentación de ASEDAS, María Martínez-Herrera, aseguró que el sector comparte los objetivos europeos de reducción de emisiones, aunque considera necesario acompasar la transición con medidas proporcionadas que permitan su aplicación de forma viable para todas las empresas, especialmente para las pequeñas y medianas y para los países que afrontan un mayor esfuerzo de adaptación.

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