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Señala que esta vía encaja con los reglamentos europeos y permite conceder la ayuda de manera más simplificada y directa a los olivicultores. Destaca que la apuesta por la innovación y la digitalización es vital para la competitividad y sostenibilidad del sector olivarero.

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha anunciado el 11 de mayo que el Plan Estratégico Nacional para la aplicación de la reforma de la Política Agraria Común (PAC) en España incluirá una ayuda asociada para el olivar tradicional, fórmula que según ha explicado es la “mejor solución” para atender las necesidades particulares de este tipo de cultivo porque encaja con los nuevos reglamentos europeos y permite su concesión de manera directa al agricultor, reduciendo las cargas administrativas.

El ministro ha explicado que la propuesta de un programa sectorial para el olivar tradicional, que se recogía inicialmente en el documento del plan estratégico enviado el pasado diciembre a Bruselas, de acuerdo con la normativa comunitaria, supondría una complejidad excesiva para los productores. Por ello se han buscado fórmulas alternativas, y la ayuda asociada vinculada al olivar tradicional es la más idónea. “Estoy muy contento de que podamos encontrar este punto de encuentro con la Comisión, en línea con lo solicitado por las organizaciones agrarias y algunas comunidades autónomas”, ha afirmado.

Planas ha insistido en que el olivar tradicional necesita de apoyos específicos para su supervivencia, ya que por sus particulares condiciones tiene unos costes de producción muy superiores al resto del sector. El ministro ha insistido en que la nueva PAC va a suponer una “oportunidad excelente” para el sector olivarero, con un reparto de las ayudas mejor distribuido. Ha hecho mención a los ecoesquemas en los que el olivar tradicional en pendiente recibirá una ayuda adicional superior.

El ministro ha inaugurado la XXI edición de la Feria del Olivo de Montoro, una feria de carácter bienal, que en esta ocasión está dedicada a la digitalización. La apuesta por la innovación y la digitalización es vital, según el ministro, para la competitividad y sostenibilidad del sector olivarero y brinda un futuro prometedor.

Planas ha señalado que la que la agricultura de precisión está ya implantada en buena parte del sector oleícola, con la utilización de tecnologías como drones, información satelital o telegestión de los cultivos y sistemas de producción y que ha permitido, entre otros logros, mejorar el sistema de trazabilidad y la calidad de los productos, pero ha señalado que aún hay mucho camino por recorrer en la innovación, que abre alternativas impensables hace años.

La digitalización y la aplicación de tecnologías y medidas innovadoras en el tratamiento y gestión de la información permiten incrementar la eficiencia técnica, económica y ambiental de cada proceso, ha destacado el ministro. Así se ha referido por ejemplo a las almazaras 4.0 como un modelo en el que todo está conectado, desde la entrada de la aceituna hasta el contenido graso de los orujos o los consumos de agua y electricidad; y que está basado en la información y el tratamiento de datos que tienen que ser correctamente seleccionados, capturados, elaborados y contextualizados y que implica a todo el personal a lo largo de la cadena de producción.

Datos del sector

El sector del olivar desempeña un papel esencial en la actividad agroalimentaria, con 2,77 millones de hectáreas de superficie representa el 15 % del total de las tierras de cultivo. España concentra el 70 % de la producción de aceite de oliva de la Unión Europea y el 46 % del total mundial.  La producción de la campaña 2021-22 alcanza ya 1.490.000 toneladas, por encima de las estimaciones iniciales que la situaban en torno a 1,3 millones de toneladas y con un volumen de comercialización superior a la media de las últimas cuatro campañas.

El cultivo del olivar representa además un factor esencial de dinamización económica en el medio rural en importantes zonas y favorece el asentamiento de la población, especialmente en Andalucía, que concentra el 80 % de la producción nacional de aceite de oliva. Unos 350.000 agricultores españoles se dedican al cultivo del olivar, que genera 32 millones de jornales anuales.

España es también el primer exportador de aceite de oliva, con un volumen de ventas que en el año 2021 superó los 3.200 millones de euros, con una balanza favorable de 2.700 millones de euros.

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