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La Interprofesional del Vino de España (OIVE) ha animado a viticultores y bodegas a utilizar los contratos tipo homologados de compraventa de uva para vinificación y de vino de cara al inicio de la nueva campaña, al considerar que aportan seguridad jurídica y favorecen unas relaciones comerciales más equilibradas.

A las puertas de una nueva campaña vitivinícola, la Organización Interprofesional del Vino de España ha recordado que el sector dispone de modelos de contratos homologados para la compraventa de uva destinada a vinificación y de vino, una herramienta concebida para facilitar las relaciones comerciales entre los distintos operadores y reforzar la seguridad jurídica de las transacciones.

Los contratos actualmente vigentes fueron homologados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en 2024 para un periodo de tres campañas y están adaptados a la normativa de la Ley de la Cadena Alimentaria. Además, permiten su formalización con carácter plurianual, lo que facilita la planificación de las operaciones entre productores y compradores.

El presidente de OIVE, Fernando Ezquerro, ha destacado que estos modelos contribuyen a mejorar el funcionamiento de la cadena de valor vitivinícola al ofrecer un marco común para las operaciones comerciales entre bodegas y viticultores.

La implantación de estos contratos continúa creciendo entre los operadores. Según los datos de la Interprofesional, los modelos disponibles han superado ya las 1.000 descargas desde su publicación, una cifra que refleja su amplia aceptación dentro del sector.

OIVE recomienda, además, que una vez firmados los contratos sean depositados ante el organismo independiente designado por la propia organización. Este registro, de carácter confidencial, permite acceder a un mecanismo específico de resolución de controversias en caso de conflicto entre las partes.

Durante la campaña 2025-2026 se registraron algo más de 200 contratos de compraventa de uva para vinificación y de vino, sin que se notificara ninguna reclamación relacionada con las operaciones inscritas, un dato que la Interprofesional considera un indicador del buen funcionamiento del sistema.

Los contratos tipo homologados comenzaron a implantarse en el sector vitivinícola en 2019 con el modelo para la compraventa de uva y, un año después, se incorporó el correspondiente al vino. Desde entonces han ido incorporando mejoras, entre ellas la posibilidad de establecer acuerdos plurianuales y la adaptación a las sucesivas modificaciones de la Ley de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria.

La Interprofesional recuerda, no obstante, que estos contratos homologados son de utilización voluntaria y no deben confundirse con la obligación de registrar determinados contratos alimentarios suscritos con productores primarios y sus agrupaciones, exigida por la normativa específica vigente.

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