Las primeras propuestas que circulan para la compra de uva destinada a la elaboración de cava se mueven entre 0,25 y 0,30 euros por kilo, frente a unos costes de producción de referencia de entre 0,53 y 0,56 euros. Unió de Pagesos, La Unión de Extremadura y La Unió Llauradora, junto con otras organizaciones del sector, han mostrado su preocupación ante esta diferencia de cara a la vendimia de 2026.
Los primeros precios que se están planteando para la compra de uva vuelven a situar la rentabilidad del viñedo en el centro del debate a las puertas de la vendimia. Las cifras que manejan las organizaciones agrarias muestran diferencias importantes entre las propuestas conocidas hasta ahora y los costes de producción establecidos como referencia por el Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI).
En concreto, las organizaciones señalan precios en torno a 0,30 euros por kilo para Jaume Serra, del Grupo García Carrión; 0,25 euros para Celler Can Pagès; y alrededor de 0,30 euros para Vins Font. Frente a estas cantidades, el coste de referencia del INCAVI se sitúa entre 0,53 y 0,56 euros por kilo.
De confirmarse estas cifras, algunas ofertas representarían prácticamente la mitad del coste de producción tomado como referencia. La diferencia sería especialmente acusada en el caso de los 0,25 euros por kilo, que quedarían entre 28 y 31 céntimos por debajo de los valores establecidos por el INCAVI.
A esta situación se añade la preocupación por determinadas fórmulas de compra que podrían reducir todavía más el precio medio finalmente percibido por el viticultor. Las organizaciones agrarias aseguran que, en algunos casos, aproximadamente el 70% de la uva se pagaría al precio inicialmente anunciado, mientras que el 30% restante podría abonarse a solo 0,12 euros por kilo.
Aplicando esta fórmula a una oferta inicial de 0,30 euros, el precio medio efectivo de toda la uva descendería hasta aproximadamente 0,246 euros por kilo. Si el 70% se abonase a 0,25 euros y el 30% restante a 0,12 euros, la media se reduciría a unos 0,211 euros por kilo. De ahí que las organizaciones reclamen que las condiciones de compra permitan conocer con claridad el precio medio real que recibirá el productor por el conjunto de la uva entregada.
El sector productor espera que estas primeras cifras no sean las definitivas y reclama que los precios finales tengan en cuenta los costes efectivos de producción. Las organizaciones recuerdan, además, que la Ley de la cadena alimentaria establece que el precio percibido por el productor debe ser superior a su coste efectivo de producción.
La preocupación no se limita a la uva destinada al cava. Las organizaciones advierten de dificultades también en variedades tintas de distintas denominaciones de origen, tanto dentro como fuera de Cataluña, donde a los bajos precios se suma en algunos casos la dificultad para encontrar salida comercial a la producción.
